Contaminación del aceite usado de los coches
El aceite industrial empleado en los motores de los vehículos o la maquinaria industrial, se convierte en un residuo muy contaminante. Es tan nocivo para el medio ambiente que es el primer residuo por el que la Unión Europea mostró su preocupación a mediados del siglo XX. Actualmente en España se generan cada año cerca de 200.000 toneladas de aceite industrial usado. El potencial contaminante es enorme si tenemos en cuenta que con tan sólo dos litros (lo que se retira en el cambio de aceite de un turismo) son capaces de contaminar todo el agua de una piscina olímpica y un solo litro puede contaminar la superficie de un campo de fútbol.

Está demostrado que es uno de los residuos más contaminantes que existen en el planeta. Principalmente por su elevado contenido en metales pesados y su baja biodegradabilidad. Su vertido es capaz de contaminar tanto el suelo como las aguas superficiales y subterráneas, afectando gravemente a la fertilidad del suelo imposibilitando el cultivo. Si los aceites usados se echan al mar, los compuestos hidrocarbonados pueden perdurar entre 10 y 15 años flotando sobre las aguas. Sin embargo, este poder contaminante se puede evitar si el aceite usado es extraído, almacenado y tratado adecuadamente.

Por suerte, la nueva normativa sobre aceites usados, obliga a los fabricantes del lubricante a hacerse cargo del residuo que producirán sus productos una vez se hayan utilizado. El pasado año, SIGAUS (entidad sin ánimo de lucro que se ocupa de tratar los aceites usados) recuperó 180.000 toneladas de aceite. Dos terceras partes de esa cantidad fue regenerado (refinado) para obtener nuevamente una base lubricante con la que fabricar nuevos aceites. Gracias a este tratamiento se pudo retornar al mercado cerca de 80.000 toneladas de lubricante. Mientras que para obtener esa misma cantidad en un proceso de primer refino se necesitarían 28 millones de barriles de petróleo.