Contaminación en China: necesitan pantallas para ver los amaneceres
La grave polución a la que se enfrenta Beijing, la capital de China, no parece tener remedio. Muy al contrario, la cosa va a más y sus 17 millones de habitantes viven envueltos en un terrorífico smog. Hasta tal punto ha llegado la situación que ya sólo pueden ver el cielo mediante pantallas gigantes instaladas en las calles, en las que se retransmiten amaneceres.

Las imágenes son impactantes. Una nube de smog enturbia al completo la atmósfera en calles, plazas y en toda la urbe en general. Nada se escapa a ella, excepto los colores intensos de esos plasmas que retransmiten amaneceres y cielos azules para recordar a los viandantes no sólo lo que se pierden, sino lo que tienen: falta de luz natural o, lo que es lo mismo, una polución atmosférica que bate récords casi a diario.

Un sol virtual

Estos paisajes virtuales no son sino simple anécdota, aunque hay que reconocer que su tirón mediático es impresionante. Hace mucho tiempo que el sol no da señales de vida, pero es ahora cuando parecemos reparar en ello. Impactan esas pantallas panorámicas en las vías públicas, emitiendo un hermoso amanecer o de un cielo límpido cuajado de nubes blancas, rodeadas de una polución que exige el uso de mascarillas y que, en suma, todo lo pinta de gris, empezando por los pulmones.

Contaminación en China: necesitan pantallas para ver los amaneceres
La iniciativa de retransmitir amaneceres en estas pantallas comerciales, que por lo general anuncian destinos turísticos, ha sido en respuesta ante el aumento del espesor de la niebla, que este enero ha vuelto a empeorar. Sólo recurriendo a esta triste y pírrica solución se consigue saber que empieza un nuevo día, habida cuenta de que el cielo no permite seguirlo a consecuencia de la quema de carbón y el denso tráfico rodado, principales fuentes de contaminación.