Contaminación nuclear en Palomares desde 1966
En enero de 1966, un bombardero de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y un avión cisterna colisionaron a 30.000 pies sobre el Mediterráneo. El bombardero transportaba cuatro bombas nucleares. El hecho se conoce como el accidente de Palomares por ser esta localidad más cercana al accidente. Actualmente aún hay zonas valladas por peligro de exposición a la radiación. El plutonio que llevaban las armas nucleares estadounidenses puede perdurar más de 24.000 años.

El Ejército de Estados Unidos, después del accidente, trasladó en avión 1,6 millones de toneladas de tierra contaminada con plutonio. El famoso baño del, por entonces, Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga (en la imagen), acompañado por el embajador estadounidense, en las aguas almerienses quería ser una prueba de que no había ningún tipo de peligro de contaminación nuclear en la zona.

Pero en 2008 el Gobierno español encontró dos zanjas de tierra altamente contaminantes que el Ejército americano dejó allí antes de marcharse. La organización Ecologistas en Acción denuncia que el Gobierno de España ha recibido una respuesta negativa de Estados Unidos respecto a la petición de ayuda para la limpieza total de la zona contaminada.

Fue en julio de este mismo año cuando una delegación española compuesta por siete personas se reunieron en Washington con una delegación norteamericana conformada por catorce personas. En la reunión, la delegación española expuso las razones por las que Estados Unidos debería ayudar a limpiar los elementos radioactivos que todavía permanecen en territorio español, algunos en zonas habitadas de la pedanía de Palomares, en la provincia andaluza de Almería.

La respuesta oficial americana se recibió en el mes de noviembre. El Gobierno de Estados Unidos había decidido que no iba a apoyar la retirada del plutonio y el americio que se pueden encontrar en Palomares para trasladarlos a cementerios nucleares estadounidenses. En España no hay ninguna instalación capaz de recibir este cantidad de dosis radioactivas. Según estudios del CIEMAT, la zona ha estado permanentemente contaminada desde la explosión de los aviones de combate en 1966.

Ecologistas en Acción quiere señalar especialmente que, después de la respuesta negativa de Estados Unidos ante la demanda de ayuda, el conflicto de Palomares debe estar sobre la mesa en las futuras reuniones bilaterales de los dos países. También quedan a la espera de las decisiones del Gobierno de España para establecer acciones adecuadas de limpieza. Si no con satisfactorias, pretenden llevar el asunto a instancias europeas.