Continúa la protesta de Greenpeace por la plataforma petrolífera que pone en riesgo el Ártico
La petrolera escocesa Cairn Energy quiere extraer petróleo del océano Ártico con el riesgo de contaminación de sus aguas que conlleva. Greenpeace realizó una de sus acciones de protesta, pacífica, y ahora la petrolera le reclama millones de euros como compensación, después de que dieciocho activistas de Greenpeace subieran a la plataforma Leiv Eiriksson para solicitar una copia de su plan de contingencias ante vertidos. No quieren que se repitan accidentes como el del Prestige o el del golfo de México o tantos otros.

La plataforma Leiv Eiriksson se encuentra a 180 kilómetros de las costas de Groenlandia preparada para perforar. La compañía que la opera, Cairn Energy, se ha negado a publicar el plan porque, según alega, Groenlandia no le permite hacerlo.

La plataforma va a comenzar a perforar en una zona conocida como “Pasillo de los icebergs”, donde se encuentra una importante población de narvales, un tipo de ballena con dientes. Ben Ayliffe, responsable de la campaña de petróleo de Greenpeace Internacional declaró que la empresa Cairn Energy está ocultando su plan de respuesta ante vertidos de petróleo y que habría que ir donde se supone que debe estar, es decir, hasta la platoforma, para pedirlo. Además, añadió que si no quiere hacer público el plan es porque no puede haber un plan de respuesta eficiente en aquella zona. Ante las temperaturas bajo cero y la tan lejana ubicación de la plataforma, un vertido en aguas profundas supondría un desastre irreversible e irremediable. Si se publicase el plan, quedarían al descubierto todos los peligros.

Finalmente, la policía de Groenlandia detuvo a los dieciocho activistas de Greenpeace que subieron a la plataforma. Los activistas provenían de varios países europeos y han sido interrogados en la capital de la región autónoma perteneciente a Dinamarca, Nuuk.

La compañía Cairn Energy ha admitido que los trabajos de perforación conllevarán que, al menos 9.000 toneladas de sustancias químicas tóxicas, se viertan directamente en las aguas del estrecho de Davis. Esta cantidad de químicos representa más que la suma de todas las operaciones de perforación de petróleo anuales en Noruega y Dinamarca. También ha reconocido que pasarán décadas hasta que Groenlandia pueda recibir un flujo sustancial de dinero derivado de las perforaciones.

Por otra parte, las operaciones de extracción de petróleo son una amenaza inmediata para la pesca de la región, que representa el 88% de las exportaciones de la isla. Documentos confidenciales del Gobierno británico mostraron que los expertos creen que un vertido de petróleo en el Ártico sería casi imposible limpiar.

Cairn Energy, por su parte, asegura que cada día que la plataforma no puede perforar le cuesta cuatro millones de dólares, por lo que ha demandado por dos millones de euros de multa por cada día que los activistas permanecieron en la Leiv Eiriksson.