Contrabando de patas de oso negro
Quizá si no se usaran partes de algunos animales para la medicina tradicional china o para preparar platos que, para algunos asiáticos, son delicatessen, o para otros usos, como decoración o complementos de vestuario, el tráfico de ciertos animales se acabaría o, al menos, se reduciría. Entre las presas codiciadas por los delincuentes (y por los sibaritas) se encuentran las patas de osos.

Las patas de oso están consideradas una verdadera exquisitez en la gastronomía tradicional china y algunas personas pagan un dineral por probar el plato. Pero, para conseguir probar uno de estos exclusivos platos hay que recurrir al tráfico de animales. Las patas más codiciadas son las de oso negro (Ursus Americanus), una especie que vive, principalmente, en una franja desde Alaska hasta el este de Canadá y en buena parte de Estados Unidos (principalmente, en el norte y en ambas costas), así como en México, en Sierra Gorda. Esta especie de oso es más pequeña que el oso pardo y el oso polar, pero mayor que el oso negro común que habita China.

En la República Popular China está rigurosamente prohibido el comercio de las patas de oso, pues su propia población de oso negro ha ido disminuyendo a lo largo de los años y se acerca a su extinción. Así, existe un creciente contrabando de patas de osos procedentes de otros países. El mercado negro suministra a restaurantes chinos de lujo. Se pueden llegar a pagar 72,2 dólares la libra de pata de oso, unos 1.000 yuanes por kilogramo (unos 120 euros).

De vez en cuando, se incauta uno de estos cargamentos ilegales. En ocasiones se transporta como si fuera otro alimento, de modo que no resulta sospechoso que llegue a un puerto y luego se distribuya por restaurantes. Según la normativa china, todos los envíos que llegan por avión deben ser abiertos e inspeccionados. El pasado enero se interceptó una caja que parecía contener marisco. Un vigilante de seguridad examinó el contenido de las bolsas de plástico negro dentro de las cajas y encontró las patas de osos.

Por el estado del cargamento, la policía dedujo que los osos habrían sido cazados, por lo menos, seis meses atrás. A pesar de haber pasado tanto tiempo, el estado de conservación era bueno para preparar uno de esos platos por los que acaudalados ciudadanos chinos pagan mucho dinero.