Controlar y limpiar los vertidos de plástico
Más vale tarde que nunca. Después de contaminar tierra y mar y hacer este mundo más dependiente del petróleo, después de que millones de animales hayan muerto a causa de los productos que elaboran, con la ayuda, eso sí, de personas, no ya sin conciencia ecológica, sino sin un mínimo de civismo, que se comportan como si el planeta fuera un enorme cubo de basura, arrojando los desechos donde les viene en gana, después de años aguantando esta situación, la industria del plástico ha decidido hacer algo al respecto.

En las calles de una ciudad, el ayuntamiento es el encargado de recoger la basura y gestionar los desechos para su reciclaje. En cambio, en buena parte de los océanos, al ser considerados aguas internacionales, nadie se hace cargo de su limpieza. Por eso es una buena noticia que la industria que ha conseguido reunir tanta basura en el mar, hasta el punto de crear el que llaman el octavo continente, se haga cargo de este grave problema. Así, la industria mundial del plástico ha firmado la “Declaración sobre la basura marina”.

Esta “Declaración sobre la basura marina” expresa la intención (esperemos que sea algo más que una intención y se convierta en acciones reales y concretas) de actuar contra el vertido de residuos al mar, según un comunicado que han difundido las asociaciones españolas del sector del plástico. La declaración se presentó ayer en el marco de la 5ª Conferencia Internacional de Residuos Marinos, celebrada en Hawai, y señala especialmente la necesidad de una estrecha colaboración entre los distintos grupos de interés implicados para alcanzar un avance real en la protección del medio ambiente marino.

Según el comunicado, se estima que más de un 80% de los residuos marítimos provienen de una mala gestión de las basuras en tierra. Tiene su lógica. La basura, en este planeta, sólo la producimos los seres humanos y, hasta el momento, vivimos en tierra.

La industria europea del plástico se ha puesto, pues, en contacto con autoridades, ONG, académicos y otras partes implicadas para identificar y señalar los errores para lograr una adecuada de gestión de residuos en Europa. Y marcan seis puntos estratégicos que promoverá la industria: prevención de la basura marina, investigación sobre su origen e impacto, promoción de políticas y normativas con base científica, de gestión de residuos, recuperación de productos plásticos y control del transporte de los restos de resinas plásticas.

Bonitas palabras. Veremos los hechos. Mientras, las islas de basura siguen flotando en los océanos y, los animales, marinos muriendo.

La UE pagará a los pescadores por recoger plástico

Por su parte, la Comisión Europea también quiere aportar su granito de arena para tratar de solucionar el problema de los vertidos de plástico al mar. Y ha pensado que no hay nadie mejor para echar una mano en la tarea que las personas que más frecuentan el mar, es decir, los pescadores. Así, el Ejecutivo Europeo va a financiar un programa piloto con el objetivo de que los pescadores ayuden a retirar los desechos plásticos del mar Mediterráneo. Según algunos cálculos, los plásticos representan el 83% de la basura del Mediterráneo.

La comisaria europea de Pesca, María Damanaki, anunció para el próximo 20 de mayo la puesta en marcha de este programa piloto. En una reunión que se celebrará en Francia se sentarán las bases para el programa de descontaminación que financiará a pescadores para que retiren los desechos plásticos del mar y los trasladen a tierra para ser reciclados. Será pagado por los Fondos de Pesca y, además del beneficio medioambiental que supondrá, también será beneficioso para el sector pesquero, al ofrecer una ocupación alternativa en tiempos en los que la política de la Comisión es la de limitar la pesca en el Mediterráneo para permitir que algunas especies se recuperen de la sobreexplotación.

El comisario de Medioambiente, Janez Potocnik, ha citado los datos de un estudio elaborado para la campaña europea “Mantenga el Mediterráneo libre de basura” y que coinciden, curiosamente, con los manejados por la industria del plástico: el 80% de la basura que se encuentra en el Mediterráneo proviene de fuentes terrestres y el 83% es plástico.

Potocnik también anunció que se va a promover la investigación sobre el impacto del plástico y su toxicidad en el medio ambiente. Las aguas del Mediterráneo, un mar cerrado, se renueva entre unos ochenta o noventa años, así que es esencial no ensuciarlo. Según datos manejados por organismos medioambientales franceses y belgas, en la actualidad flotan en la superficie del Mediterráneo unas quinientas toneladas de basura plástica, además de 250.000 millones de pequeñas partículas de ese mismo material. Y, según Potocnik, la contaminación sigue en aumento.

En todo caso, si se quiere atajar el problema desde la raíz, lo mejor es no usar de ningún modo las bolsas de plástico en tierra. En una palabra, prohibir su uso definitivamente.