Convertir plástico en petróleo
En el planeta, sobra plástico y falta petróleo. Por otra parte, el plástico se elabora tratando de cierta forma el petróleo. Sobre esta base, una empresa ha descubierto el negocio del siglo, ha conseguido realizar el proceso inverso: convertir el plástico en petróleo.

La empresa se llama Agilyx y utiliza un proceso patentado para convertir el plástico en crudo sintético. El sistema de Agilyx consta de cuatro fases. El sistema base es capaz de convertir diez toneladas de plástico en, aproximadamente, sesenta barriles de petróleo por día. Además, si se amplía la capacidad de procesamiento puede satisfacer mayores necesidades de un cliente mediante la combinación de varios sistemas de base en conjunto.

El proceso comienza en un enorme recipiente que llaman Unidad de Recuperación de plástico. El plástico se calienta con aire caliente producido con un quemador de industria ligera y se transforma el plástico a un tipo de gas licuado. Después, usando una combinación de cambio de temperatura y un sistema de vacío (presión negativa), los gases resultantes del proceso anterior se extraen del recipiente con un sistema de condensación.

En el sistema de condensación, los gases se enfrían y se condensan en crudo sintético. Las impurezas residuales se retiran de la corriente y los gases livianos que no se condensan son separados y tratados de forma adecuada y respetuosa con el medio ambiente. Por fin, el producto crudo que sale del sistema de condensación entra en un proceso de coalescencia y decantación antes de transferirse a un tanque de almacenamiento, listo para el transporte y la venta a una refinería.

Desde luego, reutilizar el plástico es una buena idea. Pero, volver a elaborar petróleo para usarlo en vehículos y, una vez más, contaminar la atmósfera, no parece tan buena idea. Rizando el rizo, también se puede volver a usar ese petróleo para fabricar más plástico y, después de desecharse, de nuevo, petróleo. El círculo vicioso de la contaminación. Una idea algo perversa.