Corredores ecológicos para salvar al jaguar
El jaguar es un gran felino que se encuentra en peligro. Vive en América y es conocido también por los nombres de yaguar y yaguareté. Este felino carnívoro está incluido dentro de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) como especie en riesgo de extinción.

Es el mayor felino de América y el tercero del mundo. Pertenece al género Panthera y es el único de las cuatro especies que lo componen que se puede ver en el continente americano. Hace años, esta especie se extendía desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina. En la actualidad, los ejemplares en Arizona (EE UU) son pocos y se encuentran aislados y, en países como Uruguay o El Salvador, la especie se ha extinguido por completo.

La situación del jaguar, en vez de mejorar, empeora. De continuar así, desaparecerá por completo. En los últimos, su población se ha ido reduciendo gravemente. En México, por ejemplo, se calcula que desaparecen quinientos ejemplares cada año. Así, su población está entre los cuatro mil y los cinco mil ejemplares. Hace décadas, se contaban unos 25.000, según Rodrigo Medellín, codirector del Programa Nacional de Conservación del Jaguar de México.

La organización Panthera lleva años trabajando en México por la conservación de este bello animal y advirtió hace años de esta situación crítica, especialmente en el estado de Sonora, donde se puede encontrar la mayor reserva de este animal en México.

La mayor población de jaguar vive en la cuenca del Amazonas y en reservas muy específicas en el norte de México y Argentina. Según las organizaciones ecologistas, el jaguar ocupa el 45% de su territorio original.

La mayor amenaza para este gran felino es, sencillamente, el avance de la población humana. Para criar ganado, por ampliar zonas de cultivo o por colonización de áreas silvestres, el ser humano avanza y el jaguar retrocede, se esconde, huye del hombre y del peligro que supone. La deforestación y el cambio climático también afectan gravemente al jaguar.

Para conservar a esta especie, los expertos aconsejan crear corredores ecológicos que conectan entre sí a las poblaciones que viven en áreas protegidas. De este modo, se evitarían los conflictos con los ganaderos.