Crean un agujero negro que convierte la luz en calor
La energía solar podría dar un salto de gigante si prospera este curioso o, mejor, insólito invento: un “agujero negro de la luz”, nombre con el que se ha bautizado a un innovador material capaz de convertir en calor casi toda la luz que le llega.

Se trata de un material de boruro recubierto de silicio con propiedades revolucionarias, que podría marcar un antes y un después en energías renovables, diseñado para capturar la luz natural, absorberla maximizando la absorción de la luz del sol y minimizar la pérdida a la hora de transformarla en calor.

El agujero negro de la luz puede absorber y convertir en calor el 90 por ciento de la luz solar que captura, hasta ahora sólo apto para utilizarse en centrales termoeléctricas o Concentrated Solar Power (CSP), si bien su potencial se adivina tremendo.

Crean un agujero negro que convierte la luz en calor
En concreto, el material está diseñado para poder sustituir los actuales recubrimientos de los receptores de las mismas, proporcionando más eficiencia gracias a una eficacia un tercio mayor y una durabilidad de varios años.

Un 30 por ciento más de eficiencia

Como es sabido, las plantas de CSP reflejan la luz solar a través de miles de espejos, proyectándola sobre una torre central cubierta de un material que absorbe la luz. Posteriormente, es esa luz concentrada la que se transforma en calor para alimentar una turbina, con la que se produce electricidad, el fin último.

Crean un agujero negro que convierte la luz en calor
Su producción es ininterrumpida gracias a un sistema de calentamiento de sal fundida que permite producir energía sin descanso, a diferencia de la energía eólica o de las mismas placas fotovoltaicas. En otras palabras, perfeccionar las CSP significa poder obtener energía solar de forma constante y, ahora, mediante este nuevo material también con hasta un 30 por ciento más de eficiencia, dependiendo de distintos factores, como la irradiación solar de la que se disponga.

El agujero negro del sol

El agujero negro de la luz ha sido creado por un equipo de investigadores de la Universidad de California, en San Diego (Estados Unidos), que ha desarrollado el material para ser utilizado en estas plantas solares.

Su intención era “crear un material que absorbiera la luz del sol sin que escapara nada, que actuase como un agujero negro”, explica Sungho Jin, uno de sus creadores.

Han sido necesarios cerca de tres años para crear este nuevo material, desarrollado a base de nanopartículas (su tamaño oscila entre los 10 nanómetros y los 10 mirómetros), una investigación que forma parte del programa SunShot, lanzado por el Departamento de Energía de Estados Unidos. Sus conclusiones han sido presentadas en dos artículos en la revista Nano Energy.

Crean un agujero negro que convierte la luz en calor
Aunque tradicionalmente el precio de los combustibles fósiles marca un mayor o menor interés en las renovables, lo cierto es que las energías limpias suscitan un creciente interés. Pese a ello, el uso de aquellos, -carbón y petroleo, fundamentalmente-, no deja de aumentar y las renovables sólo cubren una pequeña parte de las necesidades energéticas del planeta, entre las que, por ejemplo, la energía solar satisface menos del uno por ciento.

Dentro de este difícil contexto, los padres de este nuevo material subrayan sus ventajas competitivas, como su eficacia (aumenta el rendimiento de las CSP) y durabilidad, al resistir más de 700 grados celsius. En un futuro próximo se espera poder obtener una durabilidad de varios años.

También puede aguantar a la intemperie, lo que supone no sólo un ahorro sino también acortar e incluso suprimir el mantenimiento (tiempo en el que no se produce energía), que consiste en reponer el material que absorbe la luz. Su eficiencia, por otro lado, también se basa en la capacidad del material en aumentar su rendimiento a temperaturas más altas, siempre en este tipo de plantas.