Críticas a la nueva Ley de residuos de España
La organización Ecoembes, encargada de la recuperación de envases para su reciclado en España, opina que el anteproyecto de Ley de Residuos aprobado recientemente por el Consejo de Ministros y, en concreto, su artículo 31.3, pone en peligro el actual sistema de reciclado de envases, así como su financiación, al menos durante dos años. Según Ecoembes, esto puede suponer la paralización del sistema durante el periodo citado y se ponen en riesgo seis mil puestos de trabajo directos.

El director general de Ecoembes, Antonio García Zarandieta, considera que la ley va en contra de los objetivos que pretende porque, con este nuevo régimen, se les exigirá constituirse en asociación y realizar una serie de trámites que podrían prolongarse durante dos años.

Sí ha aceptado, por otra parte, que se trata de una ley equilibrada. Sin embargo, como Ecoembes financia a los municipios en cuanto a la recogida de residuos, durante estos dos años de adaptación los ayuntamientos españoles dejarán de percibir 800 millones de euros para la recogida de envases. En las circunstancias económicas actuales, los ayuntamientos van a tener dificultades financieras para abordar la recogida de residuos. Esto afecta a cualquier otro sistema de gestión integrada de residuos (SIG).

El nuevo régimen busca una mayor participación de los SIG, pero se conseguirá precisamente lo contrario. Con el régimen de asociación, las grandes empresas adquirirán mayor representación en detrimento de las pymes, que son mayoría de las más de doce mil empresas adheridas a Ecoembes. En opinión de García Zarandieta, el sistema se va a poner al servicio de las grandes empresas y, a largo plazo, el modelo será ingobernable y estará lleno de ineficiencias.

Mientras dure el periodo de transición, Ecoembes calcula que las plantas de reciclado pueden dejar de funcionar y España quizá no llegue a cumplir los objetivos de la Unión Euopea en materia de reciclaje. Actualmente, se cumplen con creces: en 2010 se llegó al 66% de recogida de envases frente al objetivo europeo del 55%. Además, si no se recoge toda esa cantidad de envases puede acabar en los vertederos, lo que supone emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Se calcula que se han podido ahorrar unos 8,7 millones de toneladas de CO2 durante todos estos años.