Crueldad animal: espectáculos de monos en las calles de Pakistán
El maltrato que sufren los pequeños monos utilizados para el espectáculo callejero en Pakistán tiene muy preocupados a los defensores de los derechos de los animales. Sin embargo, no es necesario ser un activista para darse cuenta de la crueldad que supone este maltrato a los pobres primates que caen en las garras de quienes los capturan siendo unas crías, los entrenan, disfrazan y mantienen encadenados durante toda su vida.

Capturar a un mono para hacer monerías en las calles constituye un modo de supervivencia para muchas familias pakistanís, que recurren a esta práctica empujados por la pobreza. Sin embargo, pese a actuar a la desesperada, nada justifica este maltrato a unos animales que se ven apartados de su hábitat natural prácticamente desde su nacimiento.

Piden su prohibición

La petición de los grupos ecologistas no reclama programas de concienciación para la población ni políticas para reducir la pobreza con el fin de evitar este tipo de prácticas, aunque saben de sobra que sería lo ideal. Se contentan con una reclamación menos utópica y, por lo tanto, más fácil de lograr: su prohibición, tal y como ya ocurre en países como Indonesia, donde este tipo de espectáculos no están permitidos desde el año pasado.

Crueldad animal: espectáculos de monos en las calles de Pakistán
El negocio del espectáculo de monos es común en algunos países donde hay mucha pobreza. Vestidos con trajes de colores y con accesorios de todo tipo, como gafas, collares y gorros, realizan al día varias funciones diarias en plena calle, normalmente sujetos con una cuerda o cadena en el cuello. En ocasiones el espectáculo también se realiza con otros animales, como cabras o perros.

Lejos de ser una distracción o divertimento, su simple estampa estremece. Lástima que siempre haya curiosos que se acerquen, aplaudan y dejen sus monedas o billetes. Ese aplauso no es sino otro tipo de pobreza, en realidad.