¿Cuántas veces se puede reciclar?
El reciclaje forma parte del proceso del ciclo de vida de los productos, en cuando los desechos vuelven a convertirse en materia prima para fabricar nuevos productos. Así, una y otra vez, lo que permite aprovechar al máximo los recursos naturales. Sin embargo, llega un momento que ya no es posible reciclar más. ¿Cuántas veces se puede reciclar en realidad el papel, el vidrio, el plástico o los metales?

Un mismo papel no podría estar reciclándose una y otra vez de forma indefinida. Tiene una expliación muy lógica, para transformar este material usado en otro nuevo igual hay que someterlo a un proceso de pulpado, entonces llevar a cabo distintas operaciones de lavado y pasarlo por una serie de filtros. Todo eso hace que la fibra de celulosa de la que se compone se vaya deshilachando y acortado, reduciendo su consistencia y su longitud. Finalmente, la fibra estará tan deteriorada por los sucesivos reciclajes que se quedará en los filtros de la planta de tratamiento. El círculo se rompe, ya no se puede reciclar más. No obstante, para evitar esto, es fundamental añadir al proceso fibra virgen extraída de árboles para renovar la materia prima.

En cambio, una botella de vidrio sí que se puede reciclar de forma indefinida para producir otras botellas. Se trata de un material que puede reciclarse al 100% y no pierde ninguna de sus cualidades. Sin embargo existe la limitación del color del propio material. Si la botella pongamos por caso que es verde, no servirá para fabricar otra transparente.

El reciclaje de los plásticos tiene ciertas limitaciónes. Para que un plástico (polietileno tereftalato (PET), polietileno de baja o de alta densidad, poliestireno) que se tira al contenedor amarillo se vuelva a convertir en algo útil, primero hay que triturarlo, lavarlo y fundirlo hasta formar pequeños granos de plástico. Este es un proceso térmico que va degradando el material. Por ello, solamente se puede reciclar como máximo unas cinco veces, incluso menos. En el caso de las botellas de PET, se pueden convertir en un forro polar o en una moqueta. Se le habrá dado una nueva vida al plástico, pero será sólo su última etapa hacia el vertedero, pues no habrá forma de devolverlo otra vez al principio del ciclo.

Por último, tenemos los metales, que al igual que el vidrio pueden reciclarse una y otra vez sin fin. Es lo que ocurre con el plomo de las baterías de los coches, que los fabricantes españoles pueden reaprovechar indefinidamente para producir nuevas baterías sin tener que recurrir a explotaciones mineras. El destino que tengan algunos de los metales reciclados dependerá de su calidad, o lo que es lo mismo, de su pureza. El problema es que los consumidores los mezclamos todos y cuesta más separarlos. En cualquier caso, su alta demanda, en especial de metales como el aluminio o el cobre, hace que haya mucho interés por el material reciclado.