Debate sobre el algodón transgénico
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la organización ecologista Greenpeace han presentado evidencias que denuncian que el algodón transgénico no supone mayores beneficios para los productores, sino todo lo contrario. De hecho, el algodón modificado genéticamente (MG) resulta finalmente más costoso para los agricultores porque las semillas son más caras que las variedades convencionales, y, como éstas, también necesita de productos fitosanitarios (necesidad que, además, se incrementa con el tiempo debido a que la resistencia de las plagas se hace mayor en las sucesivas campañas) y porque los rendimientos de estas variedades no muestran diferencias significativas respecto a las convencionales.

Así se pone de manifiesto en varios informes, dos de ellos realizados por las universidades de Georgia y Arkansas, en Estados Unidos, y otro más realizado por Greenpeace. El análisis comparativo de la economía de los agricultores que siembran algodón transgénico y ecológico en el sur de la India demuestra, por ejemplo, que el cultivo de algodón ecológico puede generar ingresos un 200% superiores a los del transgénico. Además, la utilización de algodón transgénico Insecticida Bt incrementa los costes para el agricultor, ya que necesita numerosos productos químicos. Y, a pesar de ello, no se logra el control total de las plagas. “Las personas que cultivan algodón transgénico se enfrentan a grandes deudas y tienen elevados costes del cultivo, lo que les hace más vulnerables a las crisis financieras”, afrima Juan-Felipe Carrasco, responsable de la Campaña de Transgénicos de Greenpeace España.

El trabajo revela, además, que la deuda acumulada de los agricultores de algodón transgénico es un 65% mayor en las campañas 2008-09 y 2009-10 que la de aquellos que optaron por algodón ecológico. La situación ha llegado a un punto que ha obligado al Gobierno indio a tomar medidas que suponen un gasto de 3.600 millones de euros para apoyar a los agricultores con problemas. Algo que “resulta contradictorio porque el Gobierno indio permite y promueve el cultivo de algodón Bt, lo que implica que los agricultores sigan endeudados”, opina Carrasco.

Por su parte, los estudios norteamericanos ponen de relieve que las variedades transgénicas no traen consigo una mayor rentabilidad, sino que ésta depende de otras variables, como el manejo del cultivo. Además, las semillas son, a largo plazo, más caras, ya que en un principio se ofrecen a bajo precio, pero después se encarecen cuando se ha creado una relación de dependencia.

Por otra parte, un informe conjunto de Assocham (la Asociación de Cámaras de Comercio y la Industria de India), de Indicus Analytics (firma de investigación económica) y de IMRB (compañía de estudios de mercado), titulado El cultivo de algodón Bt en India y publicado en 2009, concluye que los agricultores que plantaron en 2006 algodón MG obtuvieron un beneficio adicional de más de 7.000 rupias, gracias al incremento de hectáreas cultivadas con variedades transgénicas en la época de siembra. Fuentes oficiales han advertido que, a pesar de que la semilla Bt cuesta 2,5 veces más que la convencional, los agricultores son capaces de generar un ingreso adicional de ahorro en la reducción de pesticidas y una producción más alta. “La reducción total del costo de pesticida es de 934 rupias por acre”, afirmaba una fuente oficial.