Decenas de jabalíes muertos en la costa de Francia
En la playa francesa de Saint Brieuc, en la región de la Bretaña, han aparecido veintiún jabalíes muertos. Ya han muerto un total de treinta y dos de estos animales desde principios de julio. En la zona ya han saltado las alarmas de lo que puede ser un envenanimiento por la mala calidad de las aguas o el medio ambiente. El problema sanitario puede afectar a las personas.

Las administraciones públicas de la zona ya están realizando análisis para determinar las causas de la muerte de los animales, pero los resultados no se conocerán hasta dentro de unos días. Algunos especialistas ya han señalado que es bastante probable que tenga algo que ver con los gases tóxicos que emiten las algas verdes al descomponerse.

Algunos de los jabalíes muertos estaban en la playa Saint-Maurice, de la localidad Morieux, cerrada al público desde el 8 de julio precisamente por una marea de algas verdes. Cada año se produce este mismo fenómeno en varias costas bretonas.

El investigador del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS), Philippe Potin, ha comentado que, si bien es demasiado pronto para señalar al sulfuro de hidrógeno que emiten las algas como causante de la muerte de los jabalíes, ya han ocurrido casos parecidos: la muerte de dos perros y un caballo en años anteriores.

El presidente de la asociación Alto a la Marea Verde, Michel Guillemot, ha recoprdado, por su parte, que este gas mortal que emiten las algas, en 2009, produjo la muerte a un obrero que trabajaba limpiando las playas de la zona. Además, ha pedido que al Gobierno de Francia que movilice al ejército para limpiar las playas. En lo que va del año, ya se han retirado 25.000 metros cúbicos de algas de las playas de dos de las cuatro regiones bretonas, es decir, el doble que en el mismo periodo en el año anterior.

El fenómeno ocurre desde hace más de treinta años y está provocado por el uso masivo de fertilizantes agrícolas y la cría intensiva de ganado, en particular de porcino. Las algas se nutren del fósforo y el nitrógeno que se filtran de los desechos generados en las granjas de cría de ganado y que, a través de las escorrentías y las aguas subterráneas, acaban en el mar.