Decoración anticrisis con maletas viejas
Porque no todos los muebles han de ser comprados o hechos a base de bricolaje puro y duro, porque la sostenibilidad tiene mucho que ver con la imaginación, y porque nos gusta reciclar cosas que están muriéndose de risa en un rincón, las maletas viejas se revelan como una auténtica mina de oro para decorar sin gastar.

Así es, la decoración eco-amigable y baratita a más no poder tiene en las maletas viejas un recurso muy valioso para amueblar nuestra casa de forma versátil y divertida. Dejando volar tu imaginación conseguirás resultados inesperados que aúnan funcionalidad y estilo gracias a maletas viejas de todos los tipos, colores y formas.

Afortunadamente, conseguir los mejores resultados es más una cuestión de originalidad y buen gusto que de ser un manitas. Sólo hemos de ponernos a ello y en cuestión de un rato tendremos nuestra estantería, mesita, camita, taburete, original contenedor, etc., ya sea con un toque vintage o retro o, si nos atrevemos a customizarlas, integrándolas en la decoración de cualquier estancia de la casa.

Decoración anticrisis con maletas viejas
Puesto que lo interesante de este tipo de reciclaje es que necesita mucha ilusión y muy poca o ninguna habilidad, también es justo decir que hacerse con este tipo de maletas de forma gratuita no es sencillo, aunque podría sonar la flauta si buscamos en rastrillos, páginas de anuncios a un bajo precio o proponemos un intercambio con algún objeto que no utilicemos.

Cómo conseguir las maletas

También suele haber suerte preguntando a amigos y familiares. Aunque son un auténtico tesoro para quien quiere reciclarlas, a menudo se las considera un trasto, por lo que incluso estarán agradecidos de que te la lleves. Así que ya sabes, manda un correo electrónico, haz una llamadita o una visita y cruza los dedos, muy probablemente haya suerte.

Decoración anticrisis con maletas viejas
Por lo tanto, ya que lo más difícil es hacernos con las maletas, en cuanto las tengamos podemos considerar que está medio trabajo hecho. Y, por supuesto, si no son bonitas o no todo lo bonitas que esperábamos o no tienen el aire retro deseado, igualmente podemos encontrarles alguna utilidad decorativa o bien añadir algún elemento como las correas o el asa, incluso forrarlas, pintarlas y darles un aire nuevo.

Ideas, ideas, ideas…

Las ideas pueden surgir a partir de otras que nos inspiren, como suele ocurrir cuando buscamos proyectos en la red. En general, observaremos que muchas veces no es necesario hacer gran cosa. En algunos casos, basta con apilar varis maletas, de igual o distintos tamaños y modelos para conseguir una especie de mesita sobre la que apoyar objetos viejunos, como el típico globo terráqueo, un viejo ventilador, libros, un flexo estilo vintage, relojes o marcos de fotos, pongamos por caso.

Nuestro sentido estético es clave para que el resultado sea sólo correcto o incluso muy mejorable hasta llegar a sorprender hasta dejar boquiabierto. Eso sí, ya decidamos forrarlas, barnizarlas si son de madera o pintarlas, antes de hacerlo valoremos la posibilidad de aprovechar ese aspecto viejo o incluso vetusto que también puede darnos mucho juego.

Decoración anticrisis con maletas viejas
Cortarlas para convertirlas en estanterías es otra opción, y el resultado es tremendamente original. Por cada maleta obtendremos un par de baldas muy capaces, en las que poder lucir objetos como libros y demás, al tiempo que disponemos de un buen espacio para guardar todo aquello que deseemos, por ejemplo el mando a distancia, las llaves, monedas…

Transformarlas en una camita para nuestra mascota pide sólo colocar un almohadón y mantenerla abierta. Si preferimos usarlas como contenedor será tan sencillo como colocar libros, revistas, discos, cassettes y todo aquello que deseemos tener a la vista sobre una cómoda, por ejemplo, pero al mismo tiempo recogido. Las maletas de fin de semana son idóneas para este uso.