Defendiendo el planeta con imaginación
Defender el planeta puede costar muy caro. Es terrible e ilógico que ocurra, pero así es el mundo en que vivimos. Un mundo que no se puede defender… Qué contradicción.

Tim DeChristopher es un activista medioambiental estadounidense que logró detener una extracción de gas en parques naturales de su país. Ahora se enfrenta a un juicio que le puede costar una condena de diez años de cárcel.

El próximo día 25 de febrero de 2011 comenzará el juicio. Tim DeChristopher logró detener la subasta ilegal de 150.000 acres de terreno público, entre los que se encontraban zonas colindantes con diversos parques naturales, que se iban a usar para la extracción de gas por parte de empresas privadas. Tim no lo consiguió solo. Su éxito fue conseguir la movilización de muchos ciudadanos en apoyo a la causa.

Pero el bueno de Tim no puso una bomba, no secuestró a nadie, ni siquiera se plantó en el terreno atado de pies y manos con el claro mensaje de “aquí no me mueve nadie si no es a la fuerza”. Lo que hizo fue entrar él mismo en la subasta de la enorme superficie de terreno público, pujar con éxito por más de 22.000 acres de terreno sin que los organizadores de la subasta se dieran cuenta de que, en realidad, no pretendía adquirir esa tierra. Ante el poder y el dinero, sólo se puede luchar con imaginación.

Después de la inicial confusión, se investigó el asunto y la subasta de los terrenos fue declarada ilegal. Pero ya era demasiado tarde. Había cambiado el Gobierno de Estados Unidos. Se había evitado lo que, para muchos, era la última ocasión en que la administración Bush se podía llenar los bolsillos tranquilamente. Han pasado ya unos años, pero la jugarreta medioambiental no se ha olvidado. Tim DeChristopher se tiene que enfrentar al juicio.

Muchos famosos le apoyan, entre otros, los expertos en temas medioambientales Naomi Klein y Bill McKibben y los famosos actores Daryl Hannah y Robert Redford. Si Tim DeChristopher pierde el juicio, las grandes empresas y el anterior Gobierno ganarán la batalla de la intimidación sobre los que luchan por defender sus tierras y la naturaleza. Se está preparando un evento en apoyo a este héroe del medio ambiente.

El activista lo vio claro: “Siempre formé parte de organizaciones de voluntariado, escribía peticiones, recogía firmas…, sin embargo, pronto me di cuenta de que respetar las normas no te lleva a ningún sitio, porque las normas están escritas por aquellos contra los que luchas, así que decidí cruzar la frontera de la legalidad”. Algo que todos deberíamos agradecerle. Aunque, desde otro punto de vista, más que ir contra las normas, fue utilizarlas como lo hacen los que destrozan el planeta para enriquecerse ilícitamente. ¿Es eso delito?