¿Dejarán los ingleses que el Gobierno venda sus bosques?
Algunos gobiernos se creen en la posesión de lo que es de todos… y los ciudadanos se lo consienten. Los recursos naturales no deberían pertenecer a nadie porque son de todos. Sin embargo, el Gobierno del Reino Unido pretende vender 258.000 hectáreas de bosques públicos. No se trata de un robo a los ciudadanos británicos. Es un robo a todo el planeta, ya que miles de personas cada año, provenientes de todo el mundo, visitan y disfrutan de estos bosques. Si finalmente se lleva a cabo este plan puede sentar un peligroso precedente en Europa.

La parte que se quiere vender es gestionada, en la actualidad, por la Comisión Forestal, una institución pública. Representan, aproximadamente, el 18% de toda la superficie forestal de Inglaterra. La previsión es que la venta de los contratos de arrendamiento por 150 años proporcione al Estado británico entre 150 y 250 millones de libras esterlinas (entre 175 y casi 300 millones de euros) durante diez años. El Estado inglés quiere dinero y para conseguirlo no duda en comerciar con lo que no le pertenece.

Organizaciones como el National Trust for Places of Historic Interest or Natural Beauty, más conocido como National Trust, la organización no gubernamental con más miembros de todo el Reino Unido y uno de los principales propietarios de tierras, está totalmente en contra de la medida. Esta organización cuida de fincas, parques, jardines y casas de campo, todos con un gran valor natural y, la mayoría, abiertos al público de forma gratuita.

Afortunadamente, esta asociación va a ejercer toda la presión que esté en su mano para que su Gobierno no lleve a cabo el plan. Por el momento, está haciendo una importante labor de difusión, informando a la opinión pública de que bosques como el de Dean y el New Forest (en la imagen), que han estado en manos del sector público durante siglos, para el disfrute de ingleses y visitantes extranjeros, están dentro de este plan. A los ingleses no les ha hecho ninguna gracia.

El National Trust, además, ha pedido a al sociedad que, si el Gobierno continúa con sus planes, se una a organizaciones no gubernamentales y ecologistas para protestar por la medida.

El plan del Gobierno de Reino Unido ha dividido los bosques en cuatro categorías: patrimonio forestal, zonas multiuso, madera de pequeñas dimensiones y lugares comerciales de gran tamaño. Al más puro capitalista: dividir una empresa y venderla en partes. Sólo que esta vez no se trata de una empresa, sino de una parte del planeta.