Delfines atacados por un virus en la costa este de Estados Unidos
Más de un millar de delfines mulares han muerto por un virus similar al sarampión cuando pasaban en su migración anual frente a la costa este de Estados Unidos. Según los biólogos que estudian el caso, la epidemia continuará. Durante el último gran brote, han muerto más de 740 delfines. El virus era desconocido hasta que apareció en 1987.

Biólogos especializados en mamíferos marinos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) han asegurado que vigilarán de cerca la situación. Se calcula que viven casi 40.000 delfines mulares en la costa este, entre Nueva Jersey a Florida (datos de 2010 del último censo de la NOAA).

Los científicos tratan de averiguar por qué el virus ha resurgido con fuerza este año. Los delfines migran al sur durante el invierno. Muchos han sido encontrados muertos en las playas, desde Nueva York a Florida desde junio. Muchos otros (se desconoce cuántos), probablemente murieron en alta mar.

Récord de manatíes muertos

También se ha producido una cifra récord de muertes de manatíes en aguas de Florida este año, en su mayoría a causa de una floración de algas tóxicas en el Golfo de México, de acuerdo con la Comisión de Pesca y Conservación de Vida Silvestre del Estado. Se han documentado 803 muertes de manatíes en dicho estado entre el 1 de enero y el 13 de diciembre, la mayor cifra desde que se tiene registro, esto es, 1974.

Delfines atacados por un virus en la costa este de Estados Unidos
Los brotes de este virus podrían ser naturales y cíclicos. La última vez que ocurrió fue hace unos 25 años. Los animales que sobrevivieron tendrían anticuerpos naturales. Nacen más delfines y las nuevas generaciones no tienen esa inmunidad. También se están barajando otras causas, como la relación con el calentamiento global o la contaminación.

Los científicos calculan que, en la década de los ochenta del siglo XX, el virus acabó con el 50% de los delfines que migraban cerca de la costa. Desde entonces, los conocidos como delfines nariz de botella (el género más conocido y familiar) fueron declarados en peligro de extinción y protegidos.

Un estudio publicado por la NOAA demuestra que algunos delfines en el Golfo de México enfermaron a causa de la exposición al petróleo procedente del derrame de la plataforma Deepwater Horizon de BP en 2010.