Demandan a Obama por frenar la ley anticontaminación
El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, prometió endurecer las layes contra la contaminación. Pero ahora se ha echado para atrás y ha anunciado que tales leyes tendrán que esperar hasta 2013, quizá por la crisis, quizá por la presión que ejercen las grandes empresas (y no sólo las petroleras). La decisión ha sido un jarro de agua fría para muchos grupos ecologistas y, en general, para los ciudadanos preocupados por el medio ambiente. Pero no se van a quedar de brazos cruzados. Han decidido demandar al Gobierno de su país.

La idea era introducir nuevas normas de calidad del aire que obligaran a centrales eléctricas y otras industrias a reducir las emisiones de ozono troposférico. Ante el desprecio de la administración Obama ante la salud de sus ciudadanos, un grupo de asociaciones en defensa del medio ambiente y la salud pública ha cumplido su amenaza y ha demandado la orden dada por Obama a la EPA.

El grupo está formado por varias asociaciones entre las que se encuentran Earthjustice, la American Lung Association o el Fondo de Defensa Ambiental. Con la demanda cuestionan la legalidad de la decisión del presidente. Según un abogado de Earthjustice, David Baron, la decisión es ilegal e irresponsable. Lo de irresponsable no se puede negar, desde luego, pero si a cada decisión irresponsable de un político se le interpusiera una demanda, la Justicia estaría totalmente colapsada.

En cuanto a considerar la decisión como ilegal, el abogado argumentó que tal decisión se basó en la política en lugar de proteger la salud de los ciudadanos. Que es lo que la Ley de Aire Limpio debiera intentar.

Se sospecha de reuniones entre el sector industrial más contaminante y los republicanos. Obama ordenó hace un mes a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que abandonaran la propuesta de endurecer las normas para el límite de ozono de 75 partes por billón (ppb) a 70 ppb.

Los grupos ecologistas sostienen que el ahorro que supondría para la salud si se cumplieran las nuevas reglas sobrepasaría con creces el coste de adaptación para el cumplimiento de las normas.