Demasiados envases en España
Si los ciudadanos no apoyan el reciclaje, de nada sirve que se ubiquen contenedores por las ciudades y funcionen plantas que no reciben los materiales que se deben reciclar. Ante el bajo porcentaje de reciclaje de envases retornables (latas, briks y botellas de plástico, principalmente) que se está produciendo en España, la organización Retorna ha propuesto un nuevo método para enfrentar esta situación.

El nuevo modo de tratar los residuos es denominado Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) y se está funcionando con éxito en países como Alemania, Holanda, algunas regiones de Estados Unidos y Canadá.

Según la asociación Retorna, este sistema, que es similar al que existía hace veinte años, puede conseguir un porcentaje del 98% de reciclaje. En España, entran cada día unos 51 millones de envases de bebidas. Al año, son más de 18.000 millones. En este país se consume la misma cantidad de bebidas envasadas que en Alemania, pese a que hay la mitad de población. Y esto aumenta cada año. El consumo de cerveza en latas y botellas ha aumentado un 655% entre 1993 y 2007, y el de refrescos en un 143%. Son recipientes que no se reutilizan. Es una situación que no se puede sostener por más tiempo. Incluso aunque se reciclaran todos esos envases, algo que no se hace, ya que no se llega ni a la mitad de los envases recuperados.

Además, hay que recordar que los vertederos y las incineradoras suponen un grave daño medioambiental. Contaminan el agua y el suelo y emiten gases contaminantes y de efecto invernadero. Esto sin contar con los vertederos ilegales.

El sistema propuesto es sencillo: que los envases se reutilicen. Para fomentar el buen funcionamiento, Retorna propone devolver parte del dinero al consumidor responsable, es decir, al ciudadano que devuelva el envase al comercio, que le devolverá los 25 céntimos que había dejado en depósito. Eśte, a su vez, mandará los envases a la planta embotelladora, que reutilizará todos los envases que aún estén en buenas condiciones de uso.

Un sistema de ida y vuelta que premia al consumidor responsable con el medio ambiente. O, dicho de otra forma, penaliza al que no lo es: quién contamina, paga. Se consiguen, además, beneficios colaterales, como puestos de trabajo estables y una disminución de las emisiones de CO2.