Denunciamos la caza de elefantes
El rey Juan Carlos se ha hecho célebre en todo el mundo por aparecer en una foto después de matar a un elefante. Fue una acción irresponsable que criticaron grupos políticos y asociaciones ecologistas de todo el mundo y que le costó el puesto de Presidente de Honor de WWF España (el monarca estará apenadísimo, seguro).

Desde entonces, se han seguido matando elefantes. Incluso en grupos. La especie está en peligro en muchas regiones. Estas acciones no tienen tanta repercusión, raramente salen en las noticias de televisión y no se convierten en temas de debate para la opinión pública. Sin embargo, son mucho más perjudiciales para los elefantes que la famosa cacería del rey de España. Seamos claros: si no se usara el colmillo de los elefantes para elaborar productos para la medicina tradicional china, no se matarían tantos elefantes.

Así que la pregunta que cabe hacerse es ¿quién es más culpable: las mafias que cazan, los traficantes que distribuyen la mercancía ilegal o las personas que compran los productos elaborados con marfil?

Desde 2004, unos 11.100 elefantes han muerto como resultado de la caza furtiva en el parque Nacional de Minkebe, en el noreste de Gabón. La mayoría han muerto en los últimos cinco años. La caza de elefantes, lejos de detenerse, aumenta cada año y, si las autoridades no hacen nada por evitarlo, seguirá la misma tendencia durante los próximos años.

Denunciamos la caza de elefantes
Se ha estudiado el mencionado parque nacional en los años 2012 y 2013 y se ha comparado con los datos de 2004 y el resultado es poco alentador: se calcula que entre un 44 y un 77% de los elefantes ha muerto. Aún viven, en la selva de Gabón, unos 40.000 elefantes, la mitad de la población africana de la especie (normal, ya que en el país se concentra el 13% de la selva tropical del continente africano).

Bostwana prohibirá la caza a partir de 2014

El Gobierno de Botswana, país donde el rey Juan Carlos fue a la polémica cacería, ha asegurado que prohibirá la caza a partir de enero de 2014. El objetivo es frenar el declive de algunas especies. Pero este 2013, se podrá seguir cazando.

La caza mayor es considerada un deporte que practican, normalmente, personas ricas. En Botswana, hay elefantes, leones y búfalos, que atraen a cazadores de todo el mundo. Es el patrimonio natural del país. El turismo contribuye al 12% del PIB de Botswana. Hay que ofrecer alguna alternativa. Si no, cuando se prohíba la caza, llegarán las mafias y será peor el remedio que la enfermedad.