Denuncian maltrato animal en una carrera de burros
Las carreras de burros no tienen ni punto de comparación con la inteligente sensibilidad del Juan Ramón Jiménez que insufló vida a aquel Platero suyo, suave y encantador, “tan blando por fuera, que se diría todo de algodón”. Eso, por descontado, por lo que tampoco es necesario entrar en demasiados detalles para abominar de tales prácticas, siempre crueles con unos animales condenados en su día a día a hacer trabajos igualmente penosos.

En esta ocasión, la actualidad ha puesto en el punto de mira a la carrera de burros de Areta, en Llodio (Álava), denunciada por EQUO por vulnerar la normativa protectora de animales.

La organización ha adjuntado unas fotografías a la denuncia en las que se muestran “las heridas que presentaban algunos de los animales, ya antes de la carrera, y los golpes que reciben en la cara y en diferentes partes del cuerpo por parte de los jinetes, antes y mientras se lleva a cabo el evento”.

Evolución ética

De acuerdo con la Ley de Protección Animal, no puede imponerse a los animales la realización de comportamientos impropios de su condición, por lo que, según la portavoz de EQUO, Ana Moreno, “queda claro que la condición de un burro no es competir en un carrera urbana”. De hecho, durante la carrera se encuentran en estado de shock, además de tener frecuentes caídas que derivan en daños y angustia.

Denuncian maltrato animal en una carrera de burros
Así las cosas, el objetivo de EQUO es lograr una “evolución” en la forma de celebrar fiestas, buscando que sean “más éticas y acordes al siglo en el que vivimos” para que deje de “humillarse y maltratarse” a los sufridos burros.

Pero eso no es todo, porque EQUO Euskadi aprovecha la ocasión para recordar que en las fiestas patronales de Llodio “se llevan a cabo otros festejos asentados en el maltrato animal, como son las novilladas, vaquillas y encierros”. Sin duda, una auténtica caja de Pandora que no será nada fácil cerrar.