Derretir la nieve de forma más ecológica
En esta época de nieve en Europa, cabe preguntarse si es ecológico usar toneladas de sal para derretirla. La sal común se usa para estos menesteres por su bajo coste y su capacidad para disminuir el punto de congelación del agua. Es, por tanto, un método sencillo, económico y efectivo para derretir la nieve y convertir carreteras y aceras resbaladizas y peligrosas en transitables. Sin embargo, su uso masivo puede suponer consecuencias negativas para el medio ambiente. Hay alternativas.

En países donde nieva frecuentemente durante un largo periodo del año, como las regiones septentrionales de Estados Unidos, Canadá, Alemania, Finlandia, Suecia o Austria, casi no se usa sal o se ha eliminado por completo para estos menesteres. En algunas ciudades, como Berlín, son los propios ciudadanos los encargados de retirar la nieve de sus aceras y el uso de sal está sancionado con multa. En España, en cambio, es el método más usado para derretir la nieve.

El problema del uso de la sal común es que afecta al suelo, al agua y a algunas especies de árboles y animales, que pueden ingerir el agua salada y verse afectados en su salud o en su capacidad reproductiva. Otros expertos señalan que, en concentraciones elevadas, la sal incrementa la acidez del agua y provoca efectos parecidos a los de la lluvia ácida. Otros efectos pueden ser la inhibición de la capacidad de absorber agua en plantas y árboles, la salinización del suelo y del agua superficial o subterránea o la transformación de las propiedades de algunos minerales.

Por si lo anterior no fuera suficiente, las infraestructuras y los vehículos también se pueden ver afectados: la chapa y los bajos de los automóviles se corroen más rápidamente y se crean baches y agujeros en las carreteras y en las calles.

Pero hay alternativas. En algunos países, disuelven la sal en agua y la mezclan con arena. De este modo, los neumáticos se agarran más al suelo. Otra mezcla usada en países donde se baja de los cinco grados bajo cero es sal con cloruro potásico o sal diluida en agua con cloruro cálcico.

En Estados Unidos se han realizado investigaciones que señalan al acetato de calcio-magnesio como una buen alternativa: es un material sólido que se disuelve en agua, es casi inocuo para plantas y animales y no corroe el metal ni daña las carreteras. También se puede usar el acetato de potasio. El problema de estas sustancias es su alto coste, que puede llegar a ser veinte veces superior al de la sal.

En todo caso, antes de arrojar cualquier tipo de sustancia al suelo, es preferible usar primero máquinas quitanieves, palas o cualquier otro instrumento que la pueda retirar.

No es necesario usar estos métodos alternativos (y más caros) cuando las nevadas no son copiosas, sobre todo, en las ciudades, aunque sí sería conveniente en zonas montañosas donde los árboles pueden secarse a causa de la sal.