
Partiendo de la base que el agua del planeta es mayoritariamente salada, pues sólo el 3% es dulce, las desaladoras se presentan como una tecnología que puede garantizar el suministro de agua a millones de personas en todo el mundo.
España es el cuarto país del mundo en producción de agua desalinizada, con un promedio de 1,5 millones de metros cúbicos diarios.
Varios expertos citan diversas ventajas de estas instalaciones y aseguran que pueden contribuir de forma importante a resolver problemas tanto de escasez como de mala calidad de las aguas disponibles en algunas zonas. Además aseguran que el coste energético de poner el agua en la casa de un alicantino resulta menor con la desalación que con el trasvase.
El proceso de desalación marina debería estar controlada por la Administración pública, destinar los volúmenes desalados a usos ya existentes deficitarios y sustituir recursos no renovables sobreexplotados.
A pesar de las ventajas, la gran mayoría de las desaladoras operativas en la España se encuentran paralizadas, o están trabajando al 10-20% de su capacidad por la posible influencia negativa que ocasionan el medio ambiente, puesto que el precio del agua desalada va a estar vinculado cada vez más al precio de la energía y eso no gusta a ecologistas.







































1 comentarios
15 Septiembre 2009
me gusta contactar con Fredy Moreno, a pesar que es un poco tarde pero necesita ver su idea de desaladora,porque es lo que tengo entre manos ahora.
gracias