Desastres naturales para 2011
Todo el mundo se preocupa por la crisis económica, pero pronto llegará la crisis ecológica, relacionada directamente con el medio ambiente y la crisis energética. Se inicia un nuevo año sin haber realizado los deberes que nuestro planea necesita. Difícilmente podamos salvar el mundo si nadie hace nada.

El pasado año recibimos muchos avisos de la naturaleza, algunos fueron devastadores, recordamos el terremoto que sacudió Haití, uno de los países más pobres del mundo, provocando unos 300.000 muertos. Tiempo más tarde le llegó el turno a Chile con el que los chilenos sufrieron uno de los seísmos más graves registrados en la historia del planeta Tierra, al que continuaron otros graves terremotos en Turquía, China, México, Afganistán, Irán y Nueva Zelanda.

Otro gran desastre natural fue la fuga de petróleo que tiñó de negro las aguas del Golfo de México, marcando un nuevo récord en el registro de los vertidos más graves. Meses más tarde la rotura de una balsa de residuos de aluminio cubrió de barro rojo varias poblaciones húngaras y amenazó los ecosistemas del Danubio. Con todo ello murieron miles de animales que quedaron atrapados entre la contaminación de las sustancias químicas.

En verano, Rusia ardió en llamas, se convirtió en una hoguera al mismo tiempo que Pakistán se enfrentaba a las peores inundaciones de las últimas décadas. Mientras que la erupción de un volcán islandés en abril y las fuertes nevadas en Europa y Estados Unidos en diciembre dejaron a millones de pasajeros atrapados en los aeropuertos de todo el mundo.

En la esperanzadora cumbre de Cancún sobre cambio climático en diciembre lograron pocos avances. Tras dos semanas de reuniones, los políticos que acudieron a la cita alcanzaron un modesto acuerdo para reducir las emisiones contaminantes, haciendo casi imposible que pueda cumplirse el objetivo de intentar que la temperatura no aumente más de 2 grados a finales de siglo para prevenir graves desastres naturales en el futuro, no muy lejano.

El 2011 será de nuevo un año rico en catástrofes ambientales en el que la naturaleza nos volverá a recordar lo vulnerables que seguimos siendo ante ella. El mundo está avisando de que no nos estamos comportando correctamente y los castigos serán mayores desastres naturales: terremotos, incendios, inundaciones, huracanas, tsunamis y temperaturas extremas. ¿Estamos preparados para todo ello?