Desciende la población de grandes mamíferos en África
El número de cebras, jirafas, leones y otros grandes mamíferos ha disminuido en una proporción de casi un 60% en los parques nacionales africanos desde 1970. Este dato se desprende de un estudio realizado por científicos británicos de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y la Sociedad Zoológica de Londres. El estudio, además, advierte sobre la pérdida de biodiversidad en África y señala la sobreexplotación de la caza como la causa de este gran descenso y de los cambios de hábitat. En cambio, cada vez hay más población humana en el continente.

El estudio, publicado en la revista Biological Conservation, se ha centrado en observar la trayectoria de 69 de las 78 especies de mamíferos protegidos en Africa y, lamentablemente, concluye que los responsables de parques como los del Serengeti o el Masai Mara, zonas que reciben muchos turistas, no son capaces de preservar la supervivencia de estas especies.

La red de parques nacionales africanos se extiende por el 15% del continente, lo que suponen 5 millones de metros cuadrados (una extensión como diez veces la del Reino Unido o algo más que la Unión Europea de los 27). En estos parques nacionales viven animales como el búfalo, el antílope, el leopardo, el elefante, el ñu o el guepardo. El problema que existe en muchos de estos parques es que no es fácil gestionar (y costear) la vigilancia. En muchos casos, son necesarias inspecciones aéreas y son muy costosas (hay que tener en cuenta que muchos de estos países son de los más pobres del mundo y no hay recursos suficientes para controlar la actividad de los cazadores, además de estar superpoblados).

“Existen literalmente cientos de parques en África, pero la mayoría no vigilan a sus animales lo suficientemente cerca. Se necesitan inspecciones aéreas, que son costosas”, comentó Ian Craigie, autor principal de la investigación.

Los investigadores observaron que la región donde más población de animales se había perdido, hasta un 85% de descenso en algunas especies, se situaba en la zona más pobre, en África occidental, mientras que el único lugar en el que se habían producidos aumentos de población era en el sur del continente.