Descubren una serpiente que se puede reproducir sin la participación del macho
Por lo general, dos serpientes, una hembra y un macho, se unen para hacer una camada de víboras bebé. Pero una nueva investigación ha descubierto que hay una especie (la víbora cabeza de cobre americana, Agkistrodon contortrix), que es capaz de reproducirse sin la ayuda de los machos. No es el único vertebrado que tiene este comportamiento. Por ejemplo, un lagarto que habita en Nuevo México (Cnemidophorus neomexicanus), se reproduce sin que el macho contribuya genéticamente.

Ocurre, sobre todo, en animales que se encuentran en cautiverio, en parques zoológicos y en acuarios. Varios zoólogos han relatado casos de hembras de ciertas especies que, habitualmente, se reproducen de forma sexual, pero cambian su comportamiento cuando no viven en su medio natural.

En 2009, una víbora cabeza de cobre americana en cautividad tuvo una camada de cuatro crías. La serpiente no había tenido contacto con ningún macho en muchos años. El caso era extraordinario: una serpiente víbora virgen dando a luz, lo que demostraba la capacidad de estos reptiles de reproducirse sin sexo.

La reproducción asexual es muy rara en los vertebrados, pero no imposible. El genetista evolutivo Warren Booth, de la universidad de North Carolina, y su colega Gordon Schuett, investigaron la víbora cabeza de cobre supuestamente virgen, que estaba en un acuario de Carolina del Norte. En los últimos cinco años, había entrado en contacto con una sola serpiente macho, una serpiente ratonera (Pantherophis guttatus). El entrecruzamiento entre las dos especies se consideraba poco probable.

Los investigadores sospecharon que algunas de las serpientes que se habían reproducido sin el aporte masculino, en comparación con los nacidos de uniones sexuales, tenían camadas de serpientes con un gran número de fracasos en el desarrollo, como bebés nacidos sin vida y pocos machos viables.

Los científicos examinaron la genética de madres y crías y comprobaron que la posibilidad de una contribución masculina era “infinitamente pequeña”.

No está claro cómo y por qué la especie ha evolucionado de un método reproductivo sexual a una reproducción asexual. En los mamíferos, la impronta genética proviene de los genes de un padre u de una madre. Los reptiles no se someten a esa impronta genética, por lo que el apareamiento no es necesario para que las madres desarrollen su cría.