Descuentos en el peaje de Vallvidrera para los coches menos contaminantes
La mejor forma de que los ciudadanos comiencen a tener conciencia ecológica es hacerles pagar por contaminar. Quien contamina, paga. O, si no, ofrecer descuentos a los que no contaminan. Eso es lo que va a comenzar a hacer una autopista de peaje situada en Barcelona: penalizar a los coches más contaminantes.

El peaje de los túneles de Vallvidrera, en la provincia de Barcelona, es el que va a poner en marcha esta iniciativa. Los vehículos que contaminan tendrán que soportar un recargo. No hace falta ser muy listo para saber que la oposición política no tardará en criticar la medida argumentando que lo único que se pretende es recaudar dinero. Nada nuevo. Pero es una buena medida desde el punto de vista medioambiental y ojalá sea imitada por otras autopistas de peaje.

En cambio, los coches que menos contaminan, tendrán un descuento del 20% en el precio del peaje. La medida se aplicará a partir del 1 de enero de 2012. Según el conseller de Territorio y Sostenibilidad, Lluís Recoder, se calcula que estos descuentos se aplicarán a cerca de un 8% del total de vehículos que usa habitualmente los túneles. Por tanto, al 92% restante se le aplicará una recarga en el peaje.

El objetivo de la Generalitat es extender este descuento a otras autopistas de entrada a Barcelona, como la C–16, la C-33, la C-32 Maresme y la C-32 Garraf. También quieren negociar con otros operadores para ampliar la medida en el sector privado.

Para beneficiarse en este descuento en los peajes, los vehículos diésel deberán emitir menos de 108 gramos de dióxido de carbono por kilómetro y los coches de gasolina menos de 120 gramos de dióxido de carbono. El conseller ha querido señalar que no se trata de penalizar a los vehículos más viejos. Se trata de beneficiar a los de menos cilindrada y los más eficientes.

Por último, hay que señalar que la bonificación por contaminar poco es compatible con el descuento de los coches de alta ocupación, es decir, los que llevan tres o más viajeros, que se aplica desde julio de 2010, así como con la de frecuencia de paso (vehículos que superan los 31 viajes al mes).

El objetivo es doble: reducir la contaminación del área metropolitana de Barcelona y combatir el cambio climático. El RACC, Real Automóvil Club de Catalunya, apoya la medida, pero también señala que serían necesarias otras medidas complementarias en relación con el objetivo de reducir la contaminación.