Desesperado intento por salvar a los 29 últimos rinocerontes de Java
Salvar de la extinción a los Rinocerontes de Java pasa por preservar la vida de los 29 últimos ejemplares de la especie, pertenecientes a la subespecie R.sondaicus sondaicus, que se encuentran en el Parque Nacional de Ujung Kulon (Indonesia), pues las otras dos subespecies, la R. sondaicus inermis y la R. sondaicus annamiticus, ya están extintas.

Investigadores de las Universidades de Queens y Cornell, en Estados Unidos, acaban de publicar los resultados de su investigación sobre la situación de extrema gravedad que atraviesa la especie, de la que ya se conocía su difícil situación. Ahora, sin embargo, las cifras son concretas, y lo cierto es que también poco esperanzadoras. Aún así, que queden apenas una treintena de ejemplares no desalienta a los científicos, todo lo contrario, los anima a seguir haciendo esfuerzos para intentar aumentar la población y, finalmente, obrar el milagro que suponga la recuperación de la especie.

“Todavía tenemos una oportunidad de salvar a la especie y de ningún modo vamos a desaprovecharla, pero antes de hacer algo tenemos que determinar el perfil del grupo restante”, dijo el líder del estudio, Peter de Groot.

Los investigadores, por lo tanto, ahora trabajan sin descanso para poder sacar adelante a este grupo de rinocerontes que sobrevive en una pequeña área de Indonesia. Utilizarán heces de rinoceronte para conocer más a los ejemplares que quedan vivos, como su edad, sexo y, en general, para intentar averiguar datos genéticos sobre su pertenencia a la especie. Posteriormente, los resultados del estudio permitirán planear un plan de actuación que salva a una de las especies de mamíferos más amenazadas del mundo.

Este recuento de ejemplares en este parque de Indonesia se produce después de confirmarse la desaparición de la especie en Vietnam por este mismo equipo de científicos, un hecho que sobrevino con la muerte del último ejemplar de R. sondaicus annamiticus en el 2010, concretamente en el Parque Nacional de Cat Tien, en Vietnam. Por lo tanto, ahora la casi treintena de ejemplares que quedan en Indonesia es la última esperanza para que la especie no acabe siendo cosa del recuerdo.