El deshielo no perdona: Aparecen miles de lagos en la Antártida
El imparable deshielo del Ártico, incluyendo la aceleración del deshielo en Groenlandia, que parecía escapar al impacto del cambio climático, no cesa de ocupar titulares. Por contra, el polo sur estaba manteniéndose al margen.

¿Significaba eso que la Antártida no sufría el embate del calentamiento global porque, sencillamente, este era una patraña? Los negacionistas así lo afirmaban, pero un nuevo estudio logró desentrañar el misterio.

Nada inexplicable, en realidad. De acuerdo con el trabajo realizado por la Universidad de Washington y el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), las corrientes oceánicas explicaban tal fenómeno, si bien la dinámica del cambio climático tiene sus ritmos y sus procesos, con lo que estas peculiaridades no dejan de ser precisamente eso.

El deshielo no perdona: Aparecen miles de lagos en la Antártida
Por lo tanto, concluían, solo es cuestión de tiempo que las consecuencias del cambio climático se dejen sentir. Hoy por hoy, sin embargo, el cambio climático está haciendo más daño al polo norte. Hasta el punto de que la cantidad de hielo que rodea el polo sureño está aumentando.

Casi 8.000 lagos

Pero esto no es del todo así, pues la Antártida, en su conjunto, pierde hielo. Si el que rodea la región crece es precisamente porque se encuentra inmerso en un contexto de innegable calentamiento global, según la NASA.

Si no es suficiente prueba el aumento de las temperaturas medias año tras año, batiendo récords constantes, los eventos extremos o la subida del mar, más rápida en el siglo pasado que en los últimos 3.000 años, de poco servirán nuevas evidencias. Aún así, los científicos no dejan de ponerlas sobre la mesa, incansables.

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Una de las últimas la aportan imágenes satelitales obtenidas por un equipo liderado por el glaciólogo británico Stewart Jamieson, en las que se observa la formación de casi 8.000 lagos a partir de hielo derretido.

Se formaron durante los veranos del año 2000 al 2013 y su hermoso aspecto es lo que menos ha llamado su atención. No en vano, esas bonitas manchas azules son un síntoma de que está pasando algo preocupante. Así lo explican los autores del estudio:

Se sabe que los lagos supraglaciales influyen en el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia y potencialmente causan la desintegración de la plataforma de hielo de la península Antártica, situada en la región Occidental.

Llevado a cabo por la Universidad de Durham, en Reino Unido, y publicado en la revista Geophysical Research Letters, el estudio explica el problema que representa su existencia. No solo son un síntoma de que la Antártida no es tan estable como se creía, sino que además supone un preocupante indicio que podría acelerar su deshielo, al igual que ocurrió en Groenlandia.

Dónde está el problema

Los científicos temen que el agua de los lagos acabe debilitando el interior del glaciar, con lo que propiciarían su ruptura. De ocurrir, pronostican que nos veríamos abocados a un deshielo masivo de consecuencias imprevisibles.

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Para afirmarlo se basan en el fenómeno acontecido en 2002, un caso similar que provocó el desgajamiento de un gigantesco bloque de hielo en la Antártida, la plataforma denominada barrera de hielo Larsen, dejando a la deriva 3.250 kilómetros cuadrados de hielo flotante.

Su colapso tuvo lugar por el calor, concluyeron investigaciones tras descartar que lo hubiera hecho por la inestabilidad del hielo. Ya entonces se apuntó la necesidad de entender mejor el papel que jugaron las temperaturas más cálidas con el fin de poder proyectar mejor futuras elevaciones del nivel del mar a partir de glaciares en otras zonas del polo sur.

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Ahora, con la aparición de estos 8.000 lagos supragaciales que ha producido el hielo derretido estamos ante un fenómeno jamás observado en la Antártida Oriental. Su aparición pone en tela de juicio ideas preconcebidas relativas a la estabilidad de la zona y a su inmunidad frente al cambio climático.

¿Un deshielo masivo en la Antártida?

Si bien su aparición en la Antártida es algo insólito, su paralelismo con el caso de la plataforma de Larsen y con Groenlandia añade motivos de preocupación. Además de lo apuntado en el primer caso, también en 2012, el deshielo de la superficie de Groenlandia anunciado por la NASA, sin precedentes en los últimos 150 años, también apunta a la misma causa.

De igual manera, la formación de lagos supraglaciares acelera el derretimiento. Puesto que pueden filtrarse y formar ríos bajo el hielo, disparan el deshielo. Asimismo, los científicos apuntan que al llegar al mar el agua dulce previsiblemente formaría remolinos que también contribuyen a la erosión de los glaciares.

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Recordemos el riesgo que supone el deshielo de los polos. Por poner un ejemplo muy sencillo, si todo el hielo de Groenlandia de fundiera, el nivel del mar se elevaría en torno a los 6 metros.

Eso supondría, entre otras muchas consecuencias ambientales y sociales, la desaparición de las costas de un sinfín de países y el hundimiento de islas a lo ancho y largo del planeta. ¿Pero, va a ocurrir, y cuándo? Mientras no cambie el modelo energético en todo el mundo y caminemos o, mejor, avancemos a toda velocidad hacia una sociedad baja en carbono, el cambio climático es un proceso irreversible, que avanzará al mismo ritmo que lo hagan nuestras emisiones de gases de efecto invernadero.

Frenarlo y, con ello, detener el deshielo en los polos es la clave para cortar de raíz el problema, si bien parece que el mundo anda pensando en otras cosas. Mientras, el cambio climático va avanzando, y lo hace sin marcha atrás. De nosotros depende llegar a tiempo para detener lo que ya parece inevitable.