Desmantelada una organización que comerciaba con animales protegidos
El Departamento Australiano de Medio Ambiente ha destapado una red de comercio ilegal de especies. En un casa de Sydney se han encontrado cientos de restos de partes de animales exóticos ilegales, como cráneos de orangután, de león y de oso, y muchos más productos provenientes de especies silvestres, muchas de ellas, en peligro de extinción.

Los restos de animales procedían, no sólo de Australia, sino de cualquier parte del mundo, por muy alejada que estuviera de Sydney, lo que demuestra que la red acaparaba gran parte del comercio ilegal de especies mundial. Los investigadores descubrieron incluso pieles de lince y la de un lobo de Alaska, así como piezas de marfil. En total, alrededor de cuatrocientos restos de animales.

La brigada medioambiental que ha llevado a cabo la investigación la denominó Operación Bonaparte y, finalmente, se ha convertido en uno de los mayores decomisos de restos de fauna silvestre en Australia. El Departamento Australiano de Medio Ambiente seguirá realizando una intensa labor de vigilancia y de investigación de casos similares.

La redada se llevó a cabo en una casa del barrio de Parramatta. No sólo se descubrieron los restos de animales, también se encontraron una gran variedad de armas de fuego, dos bastones con espadas ocultas, navajas y ballestas. Un hombre de 41 años de edad fue acusado de delitos relacionados con armas y tendrá que comparecer ante el tribunal el 31 de agosto. Por el alijo de vida silvestre aún no se han presentado cargos.

El comercio de muchos de los restos que fueron descubiertos en la propiedad está estrictamente regulado por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora. Los delitos pueden suponer una pena máxima de diez años de cárcel. Ninguna de las especies protegidas por la CITES se ha extinguido a consecuencia de su comercio, desde que, en 1975, entró en vigor el Acuerdo.