Desmantelar El Algarrobico puede crear empleo con economía verde
La cumbre del ladrillazo de España, el hotel El Algarrobico, situado en una zona de naturaleza protegida, a pie de playa, por fin va a desaparecer. Ahora ha comenzado un baile de números. La Junta de Andalucía calcula que costará más de ocho millones desmantelar la aberración, mientras que la organización Greenpeace estima que con algo más de siete millones euros se puede desmantelar de forma selectiva la construcción ubicada en Carboneras (Almería).

Además, los cálculos del colectivo ecologista han tenido en cuenta, no sólo el derribo del edificio, sino la restauración ambiental de la zona. ¿Excusas de la Junta para no cumplir con su obligación? Greenpeace, para elaborar su informe, ha contado con la colaboración de un equipo técnico de arquitectos expertos en medio ambiente llamado n’UNDO.

El informe, elaborado durante seis meses, prevé que en la demolición se podrían generar 379 puestos de trabajo, 530 horas de cursos, 150 personas formadas y casi 40.000 metros cúbicos de material recuperado: se recuperaría el 98% del edificio.

Para ello, se tendría que poner en práctica una “demolición selectiva”, en la que se aprovechan al máximo los recursos y hay una reducción de los vertidos hasta un nivel casi nulo. El tiempo estimado para llevar a cabo el derribo y recuperación de residuos es de dos años y permitiría ahorrar un 11% de los costes.

El miembro de n’UNDO Alejandro del Castillo ha explicado que el informe, El Algarrobico, la oportunidad bajo los escombros pretende que el edificio se convierta en un ejemplo de recuperación de entornos y un punto de encuentro de la I+D en el que se podrían ensayar técnicas contra incendios o de demolición ordenada. También se podría desarrollar el lado educativo, implicando a colegios, institutos o universidades en la enseñanza de recuperación ambiental.

En fin, revertir la imagen negativa de El Algarobico y de Carboneras y, tras la demolición, convertir el hotel en un ejemplo de gestión y reciclaje de residuos, recuperación de la playa, el arroyo y el perfil de la montaña, un turismo sostenible y medioambientalmente respetuoso, un sector con futuro.

Si este plan se lleva a cabo con éxito, se podría imitar en otros muchos casos del litoral español. Esos más de siete millones de euros no serían, pues, un gasto, sino una inversión.

Los responsables del informe concluyen: “Si El Algarrobico no se derriba es por falta de voluntad política”. Cañete (PP) y Griñán (PSOE) son los responsables de hacer desaparecer el edificio, pero, hasta el momento, no han dado el más mínimo paso en esa dirección.