Detroit, de la ruina total al desarrollo verde gracias a huertos ecológicos
Detroit es una ciudad arruinada. La crisis en el sector de la automoción obligó a cerrar las fábricas de coches que daban empleo directo a la mayoría de la población e indirecto al resto. En la actualidad, Detroit es casi una ciudad en ruinas, sobre todo, muchos barrios residenciales. Sin embargo, puede que resurja de sus cenizas gracias a un proyecto verde: la creación de huertos urbanos ecológicos.

La antigua ciudad del automóvil está viviendo un cambio radical. El cierre masivo de fábricas de automóviles y la crisis inmobiliaria de todo Estados Unidos han provocado una de las peores situaciones que se recuerdan. Cada año, 15.000 ciudadanos se ven obligados a dejar su hogar. Una enorme ciudad con casas y jardines vacíos. En las esquinas, desempleados. Algunos llaman a Detroit la Nueva Orleans sin el Katrina.

Quizá Detroit se convierta en el paradigma del nuevo sistema económico, un sistema sostenible y verde. Hay que llegar hasta la ruina total para resurgir. Hace años era una ciudad próspera a costa de maltratar el medio ambiente: producía miles de coches que contaminaban el ambiente y contribuían al cambio climático con sus emisiones.

En la actualidad, las fábricas de piezas para automóviles se están transformando en invernaderos donde se cultivan verduras ecológicas. Los parques abandonados y los jardines de las casas se transforman en huertos. La gente sin empleo comienza a comprender que el cambio está en sus manos, ni en el Gobierno, ni en las instituciones que lo sustentan. El futuro puede ser la agricultura ecológica. El beneficiado no es sólo el medio ambiente. También la propia comunidad, que se sienten más unida, más solidaria.

Apenas un 10% de las casas sigue en pie. El resto ya no existe. Sólo quedan los solares. La revolución verde ha sido iniciada por ciudadanos que no se resignan y que luchan por sobrevivir y por recuperar su dignidad mediante el cultivo ecológico de alimentos.

Ya hay más de un millón de explotaciones agrícolas ecológicas. La tierra se está regenerando con la ayuda de estos agricultores, en su mayoría expulsados de sus hogares y sin trabajo. Detroit ha pasado de contar con dos millones de habitantes a ser una ciudad de 700.000. La ciudad dispone de 100 kilómetros cuadrados de terrenos libres, el equivalente a la ciudad de San Francisco. La agricultura urbana es la gran esperanza de unos habitantes que no han querido abandonar su ciudad.

Mayor cohesión social

La “Red por la seguridad alimentaria de la comunidad negra de Detroit” es un caso especial. Se trata de una ONG que ha creado su propia granja en un parque abandonado de la ciudad. En sus dos hectáreas, la organización produce miel, verduras, frutas, setas…. El objetivo es demostrar que es posible cultivar sus propios alimentos y lograr de esta forma la independencia e incluso algunos ingresos.

Se cierra el ciclo: hijos y nietos de quienes en su día abandonaron la vida del campo y sus cultivos en el sur para ir a trabajar a las fábricas de automóviles que ahora han cerrado.

Además, se da una oportunidad a los jóvenes. Se educa a la juventud para que sepan cómo se producen los alimentos y el esfuerzo que cuesta conseguirlos. Una de las zonas más afectadas por la crisis cuenta con un colegio en el que se imparten cursos de agricultura ecológica, un centro de educación único en Estados Unidos en el que, además, se ayuda a las madres solteras que lo deseen a formarse para acceder a la universidad mientras aprenden a cuidar de sus hijos. No es sólo un medio de vida. Es una forma de crear un futuro para toda la comunidad.

El colegio es una especie de granja escuela, con huertos y animales, en la que se aprende a cultivar y a conservar los alimentos, así como conceptos esenciales de economía agrícola para iniciar una actividad empresarial en el sector. La actividad agrícola es una salida de futuro para los alumnos.