Día Mundial de las Aves Migratorias
El Día Mundial de las Aves Migratorias se celebra el segundo fin de semana del mes de mayo impulsado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Según la organización, es una campaña anual mundial de sensibilización para promover la protección de las aves migratorias y sus hábitats en todo el mundo y tiene como objetivo preservar los lazos culturales que tenemos con ellas y los vitales beneficios económicos y medioambientales que nos ofrecen.

La migración de las aves puede producirse en masa, como los cientos de miles de cigüeñas y rapaces que atraviesan el estrecho de Gibraltar cada año buscando zonas de cría o de forma individual, como aǵuilas que recorren miles de kilómetros en una migración prenupcial. Lo importante, en cualquier caso, es llevar un control y recabar información en el seguimiento para conocer mejor el comportamiento de miles de especies y establecer políticas efectivas de conservación y protección.

Este año 2012, se celebra bajo el lema “Las aves migratorias y la gente: juntos a través del tiempo”. Se quiere destacar la impresionante relación entre las aves y las personas.

La Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) organiza más de una decena de citas por toda España para celebrar este día. Este año, se presentó la oportunidad de seguir a seis águilas calzadas marcadas con emisores satélite GPS dentro del programa “La migración de las aves”, en el que colabora la Fundación Iberdrola.

Una de estas aguilas calzadas salió el 6 de marzo de 2012 de su lugar de invernada, en Guinea, y tras 48 días, 3.560 kilómetros y seis países atravesados (Guinea, Mali, Mauritania, Argelia, Marruecos y España), llegó a Madrigal de las Altas Torres (Ávila) el 22 de abril de 2012. Toda esta información está disponible casi en tiempo real en la página web del Área de Estudios y Seguimiento de Avifauna de SEO/BirdLife, se supervisa diariamente con un sistema de geolocalización y seguimiento remoto.

Hasta ahora, se sabía dónde y cómo protegerla en España, pero no se conocía qué le pasaba en sus lugares de invernada y, por tanto, si el que no volviera aquí o lo hiciera en malas condiciones respondía a problemas que sufría en África, por ejemplo, la sequía. Con este sistema, se enfocan mejor los esfuerzos de conservación.

Las seis águilas calzadas a las que se instaló el GPS el pasado año, antes de su marcha, han vuelto. Aún queda por saber qué ocurrirá con los 15 abejarucos, 30 carriceros tordales y otros 15 autillos a los que, también dentro del proyecto, se les instaló otro sistema que requiere la recaptura del animal para obtener la información.