Los diez mandamientos del sexo ecológico
El sexo eco-amigable es motivo de preocupación para asociaciones ecologistas de primer orden, como Greenpeace que, hace un tiempo elaboró los diez mandamientos para un sexo más sostenible.

La mayoría son en clave de humor, y otros quizá demasiado obvios, pero tras ellos se esconden interesantes lecciones que nos enseñan la importancia de fijarse hasta en los más pequeños detalles para ser respetuosos con el entorno y lograr un planeta más verde.

Cuando se cumplen casi tres lustros desde su publicación, volvemos a recordarlos aquí y a comprobar la plena vigencia de su decálogo sexual, titulado “Guía Greenpeace para un sexo amigable con el medio ambiente”.

Éstas son las propuestas de Greenpeace, elaboradas por la delegación mexicana de la organización bajo el eslogan “Ser verde nunca había sido más erótico”:

1. Apagar las luces

Ahorrar energía significa usar solo lo estrictamente necesario, y en este caso no se necesitan demasiadas explicaciones para entender que las luces están de más. Podemos aprovechar la luz de la luna, la luz del día, la luz de las velas o la luz de la imaginación para iluminar el encuentro…

Y, si la pasión puede con todo y las luces se quedan apagadas, usar las de bajo consumo nos hará ganar puntos a la hora de seducir al planeta. En todo caso, la organización recomienda las velas ecológicas, ya sea por su composición natural como por tratarse de velas recicladas, que podemos hacer en casa con los restos de otras velas.

Los diez mandamientos del sexo ecológico

2. Optar por las frutas de la pasión libres de transgénicos y pesticidas

Las frutas deben ser orgánicas y no diseñadas por la ingeniería transgénica. En realidad, nada nuevo tratándose de un reclamo ecológico, si bien hay que tener en cuenta que el cultivo orgánico es recomendable tanto para consumir los típicos alimentos afrodisíacos como cualquier otro utilizado para la seducción, por ejemplo en una cena romántica.

¿Que después de practicar sexo nos entra un hambre de lobo? Lo mismo, la regla de los alimentos bio también es aplicable. No hay excepciones que valgan. Siempre hay alimentos sabrosos que sin tener que tratarse de comida vegana (aunque sería más ecológica), son mejor opción que los convencionales.

3. No al sexo por encima de todo

Si hemos dicho que nada de alimentos afrodisíacos que supongan un atentado contra el planeta y/o nuestra salud, como la aleta de tiburón o el cuerno de rinoceronte, tampoco es responsable optar por los aceites de masaje, jabones o lubricantes fabricados con ingredientes derivados del petróleo. Mucho mejor si son ecológicos y, a ser posible, además biodegradables.

4. Sí al amor reciclado

No se trata de aguantar las sábanas sin lavar tras un revolcón para ahorrar luz y agua y de reciclarlas una y otra vez. La limpieza es compatible con el sexo ecológico, si bien no estaría nada mal reciclar todo lo reciclable, dentro de una lógica y sentido común.

Por ejemplo, sería interesante utilizar una caja nueva de zapatos o de pañuelos de papel para guardar condones si no queremos tenerlos a la vista. Incluso podemos customizarlas y usarlas también para guardar los juguetes eróticos.

Los diez mandamientos del sexo ecológico

5. Preferir los lubricantes ecológicos

Greenpeace dedica el quinto de sus mandamientos sexuales a los lubricantes ecológicos. Por supuesto, no usarlos es preferible, pero a la hora de optar por unos u otros los lubricantes orgánicos tendrán preferencia si queremos cuidarnos y cuidar el entorno.

6. Juguetes sexuales sostenibles

La ONG nos anima a ser esclavos de la pasión, no del petróleo a la hora de elegir juguete sexual. O, lo que es lo mismo, nos pide ser una bomba en la cama sin hacer estallar el planeta. Para ello, serán mejor los juguetes eróticos fabricados de forma sostenible, es decir, si son de madera optemos por los de madera certificada y antes por los de plástico reciclado o reciclable que por aquellos otros convencionales.

En este capítulo no podemos dejar de recordar que las frutas y hortalizas son juguetes íntimos biodegradables con un gran potencial. Preferentemente, que sean de cultivo orgánico, por aquello de los pesticidas y el consumo respondable.

7. Ahorrar agua en pareja

En general, la vida entre dos, compartiendo esto y aquello, desde la casa hasta los fogones, , la neverala o la bañera, resulta mucho más ecológica. Se ahorra agua, energía, combustible y un largo etcétera de recursos.

Un huella de carbono y un ahorro de agua será el resultado de una ducha para calentar motores. Tal y como aconsejan desde Greenpeace, lo suyo es ducharse juntos o, sin pecar de poco limpios, no hacerlo si no se tercia, que tampoco es necesario meterse en harina habiendo pasado por la alcachofa.

Los diez mandamientos del sexo ecológico

8. Aprovechar una cama sostenible

Si el encuentro es bajo las sábanas, que éstas sean orgánicas, y la cama lo más ecológica posible. Son muchas las posibilidades, desde haberla reciclado, hasta haber pasado de comprar un cabezal. O también sería eco-responsable que la cama o el cabezal sean de material orgánico o haberlo heredado de inquilinos, padres, hermanos o, por ejemplo, de quien te lo vendió de segunda mano o accedió a un trueque…

Eso sí, no conviene ser demasiado literales en esto, sobre todo por cuestiones de salud, al menos en lo que respecta al colchón, que debemos hacer durar con protectores y un buen uso, pero tiene su fecha de caducidad y en ningún caso convendrá usar uno de segunda mano.

9. Practicar un fetichismo verde

Si nos gusta coleccionar juguetes eróticos, si nos va la ropa de lencería sensual y/o provocativa o, por ejemplo, los lubricantes, aceites de masaje y demás productos que suelen adquirirse en sex shops, interesémonos por las líneas ecológicas.

No son muy conocidas, pero existen y antes de acumular todo tipo de cosas lo suyo es demostrar una cierta inquietud al respecto para que nuestras compras sean lo más sostenibles posible.

10. Hacer el amor y no la guerra

Entender el sexo como una manifestación pacifista quizá sea querer estirar demasiado el concepto, pero nunc está de más recomendar practicar el sexo dentro de un estilo de vida armonioso. Y, sea como fuere, apostar por la paz siempre es buena idea. Así que ahí queda este décimo mandamiento, metido con calzador pero, al mismo tiempo un guiño al grito hippie de los sesenta. Al fin y al cabo, el amor libre y el activismo ecológico nacieron entonces.