Diez países africanos acuerdan proteger las selvas de la cuenca del río Congo
Una iniciativa regional ayudará a diez países de África Central a establecer sistemas nacionales avanzados de monitoreo de bosques. Estos diez países forman parte de la cuenca del Congo. Son Burundi, Camerún, República Centroafricana, Chad, República Democrática del Congo, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, Ruanda, y Santo Tomé y Príncipe.

Se trata de un proyecto forestal administrado conjuntamente por la Comisión de Bosques del África Central (COMIFAC) y la FAO y en el que colaborará el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE). El Fondo Forestal de la Cuenca del Congo, lanzado por los Gobiernos de Noruega y el Reino Unido a través del Banco Africano de Desarrollo, financia la iniciativa con 6,1 millones de euros.

Los bosques de la cuenca del Congo tienen una extensión de aproximadamente 200 millones de hectáreas. Son unos de los mayores bosques tropicales primarios del mundo tras la Amazonia. Estos bosques son el principal medio de subsistencia para unos 60 millones de personas.

La tasa de deforestación bruta anual en la cuenca del Congo fue de 0,13% entre 1990 y 2000 y se duplicó en el período 2000-2005, una tasa, con todo, relativamente baja. Las principales amenazas para estos bosques son el cambio en el uso del suelo y la tala y minería insostenibles.

El sistema de vigilancia forestal nacional se basará en uno como el que ya funciona en Brasil. Los países participantes esperan recibir un apoyo internacional para proteger los bosques y promover la gestión sostenible de los mismos, ha señalado el subdirector general y jefe del Departamento Forestal de la FAO, Eduardo Rojas.

El proyecto reforzará la capacidad regional y la cooperación en el sector forestal. La FAO proporcionará apoyo técnico a los países que les permita utilizar las tecnologías de teledetección para calcular la cobertura forestal y los cambios de la misma, así como para estimar la cantidad de las reservas de carbono contenidas en los bosques de la región. El proyecto tiene como objetivo ayudar a los países a preparar propuestas para obtener financiación de manera que puedan crear sistemas de vigilancia forestal fiables y sostenibles para cada país, dentro de la iniciativa REDD + (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal en Países en Desarrollo).