Diez regalos inmateriales para San Valentín
¿Te gustaría que tu regalo para San Valentín fuese tan romántico como eco-amigable? El Día del amor nos lo pone fácil. Lo tenemos todo a favor para hacer que un regalo inmaterial sea un gran éxito. Es más, si te lo montas bien, eres creativo y estás realmente enamorado, expresar ese amor será más fácil recurriendo a esos regalos que no se tocan, pero se sienten de un modo precioso. Además, tendrás un gesto de amor hacia el planeta y te ahorrarás un buen pico.

Aunque no puede decirse que seamos como los ángeles, puros y etéreos, cuando hacemos regalos inmateriales contaminamos mínimamente, aunque hay que reconocer que hay algunas actividades que tienen una huella de carbono importante. Es por ello que, dentro de un concepto verde del término, entendemos como regalo inmaterial aquel que sea bajo en carbono y no responda al típico detalle u obsequio que se envuelve en un precioso y contaminante papel.

Regalar tiempo, amor, felicidad…

Porque San Valentín es una fecha que muchos consideran consumismo puro y duro, pero también es una excusa maravillosa para amar y ser correspondido. Por lo tanto, atrevámonos y aceptemos el reto de vivir un Día de los enamorados intenso y emocionante, pero sin gastar, y ni siquiera reciclando. Optemos por los regalos intangibles, los del corazón y del alma, una opción verde muy original y única, porque nosotros hacemos que sea especial, sólo nuestra, sólo para dos…

Diez regalos inmateriales para San Valentín
A continuación os proponemos diez tipos de regalos inmateriales perfectos para celebrar el amor con esa persona tan especial, inspiradores para el Día de San Valentín o para cualquier otro. Y es que, lógicamente, el amor no tiene fecha en el calendario:

1. Regala tu amor: Parece un topicazo, pero es impepinable que si sientes deseos de expresar tus sentimientos, de compartirlos y de recibirlo, dejarte llevar por tus emociones será un auténtico planazo para pasarlo en grande. El escenario, las circunstancias, la puesta en escena o el momento elegido, muy probablemente sean lo de menos. Simplemente, deja que el amor cobre forma, alíñalo con ternura y/o pasión y sin darte cuenta harás que se convierta en el regalo ideal…

Diez regalos inmateriales para San Valentín
2. Decoración que dice te quiero: No es necesario salir a comprar guirnaldas ni lucecitas de colores, ni tampoco hacer detalles reciclados que inviten a soñar despierto. Bastará con un detalle que haya de descubrir, medio escondido, o bien visible, simplemente un guiño hermoso que hable de amor. Las ideas son casi infinitas, desde poner ese mantel de lino que tienes guardado para las ocasiones especiales o poner la mesa con cuidado y amor, sin que falte ni un detalle, poner la mermelada en la tostada dibujando un corazón, colocar en un lugar visible algunas fotos de vuestra historia de amor…

3. Disfrutar de la Naturaleza: En febrero no tenemos a mano un paisaje primaveral, en plan pajaritos y flores, tiempo que invite a salir… Pero el invierno nos puede regalar también hermosos momentos en contacto con el entorno, y los paisajes invernales son estupendos. Es precioso contemplar las estrellas en silencio, cogidos de la mano, o no, tener conversaciones profundas, ponerle el nombre de nuestro amor a una de ellas…

Diez regalos inmateriales para San Valentín
4. Apadrinar juntos a un niño o a un animalito: Ayudar a niños que tienen verdaderas dificultades para sobrevivir es un acto de solidaridad increíble que puede ser a su vez un gesto de amor, pues de algún modo se demuestra el compromiso y las ganas de estar con esa persona, una declaración de amor forever. Y, del mismo modo, apadrinar a animales necesitados (burritos, perros, gatos o conejos abandonados o las especies desprotegidas que están en vías de extinción) es en muchas ocasiones rescatarles de una muerte segura.

5. Excursión o paseo con sorpresa: Convierte un paseo o una pequeña excursión con encanto a un lugar cercano en una pequeña sorpresa que llegue directo al corazón. Esconde un mensaje bonito que habrás puesto con anterioridad estratégicamente, para que os salga al paso (por ejemplo, un te quiero escrito en un folio colgado de una ramita que esté a la altura de los ojos, y a la que sólo tú sepas como llegar…), y también sería divertido hacer un gymcana del amor, con pistas llenas de suspense y un tesoro final que no sea sino unas hermosas palabras de amor…

Diez regalos inmateriales para San Valentín
6. Regala tiempo y amor: Ofrecer tiempo de calidad y comprometerse a hacerlo a largo plazo, y de forma realista, es todo un regalo en estos tiempos tan estresados que nos ha tocado vivir. Qué hagáis durante ese tiempo es lo de menos, siempre que os haga felices.

7. Léele o escribe un poema o un cuento: Sé creativo, inventa un poema o un cuento sobre cualquier temática o a partir de lo que te inspire vuestra historia de amor o la persona por la que bebes los vientos. O, por qué no, elige buenas historias contadas por otros de forma magistral para leer juntos. Regalar ratos de lectura puede acercaros más.

Diez regalos inmateriales para San Valentín
8. Empezar de nuevo: Todos los días son perfectos para hacer borrón y cuenta nueva, ya sea abandonando malos hábitos y renovando la relación como para retomar una relación que vuelve a buscar una oportunidad. Ser honesto y acercarse al otro de forma transparente es una manera de decir te quiero. Un beso, una caricia, un abrazo, bonitas palabras…

9. Apoyo en momentos difíciles: Fomentar la empatía es un manera de regalar confianza y complicidad a tu pareja y a ti mismo. No sólo ha de hacerse una declaración de intenciones, sino pasarse a la acción. En los detalles cotidianos se demuestra ese apoyo y comprensión, por ejemplo escuchando sus problemas activamente, dando apoyo para afrontar situaciones difíciles o, por ejemplo, haciéndote cargo de la cena de San Valentín y regalando el seguir haciéndolo a partir de ahora para aliviar a tu pareja de trabajo.

10. Compartir es amar: Planea una actividad enfocada a compartir, ya sean problemas, risas, buenos recuerdos o simplemente tiempo de calidad. Estar a las buenas y a las malas, ya lo dice la sabiduría popular, es demostrar que se quiere de veras.