Dióxido de carbono CO2 para limpiar piscinas
Son interesantes todos estos estudios porque permiten aprovechar el dióxido de carbono emitido en la industria, altamente contaminantes y precursor del calentamiento global, para limpiar piscinas y reducir de paso su impacto en el cambio climático. Pero además, las ventajas de este nuevo sistema: gracias al CO2 se reduciría la necesidad de utilizar cloro, lo que tendría menos consecuencias negativas para el medio ambiente y la salud de las personas que se quieren dar un baño.

La investigación demuestra que es factible sustituir el ácido clorhídrico (salfumant) por CO2 para controlar la acidez (pH) en las piscinas, en combinación con el desinfectante (hipoclorito sódico). En ese caso, las piscinas funcionarían como sistemas de captura y almacenamiento de gases para combatir el cambio climático. Las fábricas podrían embotellar el dióxido de carbono para luego venderlo y darle uso en las piscinas. Así no llegaría a la atmósfera, que es lo que realmente nos preocupa.

Por otro lado, cabe decir que el agua tratada con CO2 sería también menos contaminante. La utilización de ácido clorhídrico modifica la conductividad eléctrica del agua. Este fenómeno afecta a los organismos vivos cuando el agua de la piscina se desecha al alcantarillado. Con el CO2 no se origina este fenómeno. Al aumentar la calidad del agua, la piscina no tiene que sustituir tan a menudo este líquido, cada vez más escaso, y su huella ecológica se reduce.

Nuestra piel y los ojos también salen beneficiados. El consumo de cloro descendería casi en un 25% y, por ello, sus impactos negativos, como la reacción del hipoclorito sódico con los restos orgánicos del agua y causan el característico “olor a cloro” en las piscinas o irritación de las mucosas. Al eliminar el ácido clorhídrico se evita la posibilidad de mezclarlo de manera accidental con el hipoclorito sódico. Esta combinación libera una gran cantidad de gas tóxico que puede causar edema pulmonar e incluso la muerte, lo que se podría liar parda.