El dique de seguridad de la Antártida se derretirá en las próximas décadas
El deshielo de buena parte de la Antártida puede ser cosa de unas décadas. Es decir, algo tremendamente rápido, que ya tenemos aquí. Medido con el reloj del tiempo geológico es un plazo tan corto que, traducido a nuestra escala temporal, sería medio suspiro…

Asusta solo pensarlo, y no solo porque es uno de los ejemplos más impactantes de lo mucho que puede trastocar, destrozar, mudar para siempre el cambio climático, sino también por el aumento del nivel del mar que ello supone.

Mucho antes de lo que se creía

Según un nuevo estudio que revisa y actualiza los datos de trabajos anteriores, el fenómeno no se producirá en miles de años, tal y como creíamos, sino en apenas unas décadas.

El casquete polar situado en la parte occidental de la Antártida, considerada un punto crítico del que depende la civilización podría derretirse si el cambio climático sigue avanzando como hasta ahora.

El dique de seguridad de la Antártida se derretirá en las próximas décadas
Las consecuencias, de acuerdo con esta investigación publicada en la revista Nature, hará que los niveles del mar aumenten de forma importante en las próximas décadas.

Solo reducir la emisión sostenida de gases de efecto invernadero podría evitar la desintegración de esa capa polar para fines de este siglo, la cantidad de agua que se liberaría a los océanos haría subir el nivel de los mares casi un metro.

Si además sumamos el derretimiento del hielo en otras regiones, las aguas podrían avanzar tierra adentro entre 1,5 y 1,8 metros. Una cifra que duplica las predicciones realizadas por un panel de especialistas de la ONU. O, lo que es lo mismo, sería un grave problema para la humanidad, en especial para los sectores de la población más pobres, así como para quienes vivan en zonas costeras y afectadas por los eventos extremos.

Punto de no retorno

No es la primera voz de alerta al respecto. Que la Antártida sea un punto tremendamente vulnerable en el actual contexto del cambio climático y, en general, ambos polos, no es nada nuevo. La gran diferencia que se observa en los últimos estudios es de tiempo.

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Ya ocurrió con un reciente estudio del que nos hicimos eco hace aproximadamente un par de meses. Entonces, el trabajo de la Agencia Espacial Europea (ESA) alertaba sobre la fragilidad del dique de seguridad que rodea la región antártica.

Su preocupación respondía a que las barreras de hielo que rodean la Antártida se hubieran estrechado y, en algunos casos, desaparecido. Y su gran logro, advertir que la tasa de pérdida de hielo interior se acelera a una velocidad de vértigo, pudiendo provocar impactos generalizados en todo el mundo.

Puesto que se trata de un deshielo que se produce en el área que actúa como barrera de seguridad de la zona, con lo que su desaparición disparará el riesgo de deshielo. Una merma significativa observada vía satélite que puede desencadenar un terrible efecto dominó en el planeta, concluye el estudio, publicado en la revista Nature Climate Change.

El dique de seguridad de la Antártida se derretirá en las próximas décadas
Estos últimos descubrimientos científicos precisan de respuestas urgentes que solo siendo efectivas podrían retrasar el avance del calentamiento global y, con él, prolongar la viabilidad de nuestro entorno para seguir albergando las formas de vida que conocemos.

Mensaje en una botella

Como es bien sabido, acabar con el problema del calentamiento global es la solución para prevenir los dramas del deshielo y de los eventos extremos locales, que se producen en todo el mundo de forma aleatoria. O, como ocurre en los polos, con una persistencia que va llenando el vaso con un gota a gota que amenaza con desbordarlo. A este ritmo, la ciencia advierte que lo hará más pronto que tarde, y que de ocurrir solo puede llevarnos a un mal final.

El dique de seguridad de la Antártida se derretirá en las próximas décadas
Su mensaje, más allá de las conclusiones técnicas, de sus llamadas a solventar problemas puntuales, es una llamada de socorro lanzada al mar en una botella. Es un mensaje que no encuentra interlocutores válidos, que acaban siendo papel mojado cada vez que las políticas dan la espalda a la urgencia climática.

Cada vez son más los mensajes sin respuesta, las llamadas de atención en nombre de la ciencia. Y todos vienen a decir lo mismo: La transición a una sociedad baja en carbono es un imperativo ante el que no valen excusas. Eso sí, la sabiduría popular tiene frases muy apropiadas para este tipo de situaciones. Aquello de no hay peor sordo que el que no quiere oír nos viene como anillo al dedo.

Pero el mensaje está ahí, va y viene, como las olas, repetida y machaconamente. No queremos enterarnos, pero la realidad es muy tozuda, y la ciencia va avanzando, trayendo noticias cada vez más dramáticas, más crudas, sobre todo porque son más concretas. Y los plazos no son tan largos como esperábamos, como no decían.

El dique de seguridad de la Antártida se derretirá en las próximas décadas
El deshielo en los polos es la espada de Damocles que pende sobre nuestras cabezas. No se trata de un problema puntual, sino global, y nos concierte a todos. El planeta está en juego. Al menos, el que nosotros conocemos, el hogar que nos da cobijo, y solo actuando desde ya, exigiendo políticas decididas podemos dejar a nuestros hijos un planeta en el que vivir. Ya no son miles de años, ni siquiera cientos.

Solo son décadas, en ocasiones lustros, solo unos pocos años o incluso un pasado mañana en forma de sequías interminables, tormentas devastadoras, violentas olas de frío o calor, inseguridad alimentaria, catástrofes ambientales, grandes migraciones, extinción masiva de especies, falta de recursos básicos para la vida, crisis humanitarias y cataclismos de distinto tipo…