Disminuyen las aves en tierras agrícolas de Europa
Algunas especies de animales se han adaptado a vivir cerca del hombre. Como vecinos que se respetan pero se tratan lo menos posible. Por lo que pueda pasar. Algunas especies de aves viven cerca o, incluso, dentro de terenos agrícolas. Pero cada vez tienen más difícil su supervivencia. Problemas como la agricultura intensiva, la urbanización y la falta de ayudas para conservar las poblaciones en peligro son algunas de las causas que ponen en peligro a estos animales.

Ecologistas en Acción añade a la lista de problemas, un buen número de aves (y también otros animales) que acaban electrocutadas por los tendidos eléctricos. Sólo en la zona de la vega del río Guadajoz, en el término de Baena, han muerto en los últimos tiempos, por electrocución o colisión, cuatro búhos reales, un águila culebrera, una cigüeña blanca, dos cernícalos comunes (electrocutados en una caseta de luz) y otro ejemplar joven de cigüeña blanca (muerto junto al pie de una torre de luz de con signos de electrocución).

En Gran Bretaña, se calcula que la perdiz pardilla ha reducido su población en un 90% en los últimos años. Otras especies en peligro en el país son el pardillo, el reyezuelo, la perdiz gris y otras. Algunas de estas especies se encuentran en el nivel más bajo en toda Europa desde que comenzaron los registros.

Durante los últimos treinta años las aves son los animales más amenazados en el Reino Unido y uno de los más amenazados en Europa, según datos del Pan-European Common Bird Monitoring Scheme, que analizó las cifras de población de 145 de las especies de las aves más comunes en 25 países europeos entre 1980-2009.

Para Jenna Hegarty, directora de política en la RSPB (Royal Society for the Protection of Birds), estas cifras tienen una explicación: todas estas zonas, donde crían las aves en Europa, tienen en común la política agrícola común (PAC), una política que ayuda a los agricultores, pero destruye la vida silvestre. Algunas soluciones podrían ser dejar algunos campos en barbecho, lo que reduciría el uso de plaguicidas, la agricultura menos intensiva y establecer áreas para la fauna.

En cuanto a los tendidos eléctricos, habría que intentar señalizarlos o protegerlos, al menos en los lugares de paso de las aves migratorias y en zonas de especial protección.