Un DNI para cada tipo de alga
El Banco Español de Algas (BEA), ubicado en Gran Canaria, dispone de una nueva aplicación informática que permite asignar una especie de DNI a las diferentes especies catalogadas y en mantenimiento. De esta forma, se puede ofrecer a cualquiera que esté interesado en adquirir algas, para diferentes proyectos, desde la garantía de su origen a una descripción de todo el proceso seguido para la identificación mediante técnicas clásicas y moleculares (a través de la identificación del AND), así como la información sobre sus usos potenciales. Esta nueva herramienta permitirá una investigación más eficiente de las algas en cualquier campo.

La aplicación web se denomina Algae Culture Management (ACM) y ha sido desarrollada por los técnicos del BEA que trabajan en Taliarte, en el municipio de Telde (Gran Canaria). Allí se ha ha creado una base de datos con textos, vídeos y fotografías que estará disponible en la plataforma GBIF para la descarga y uso por parte de la comunidad científica internacional, además, de una manera libre y gratuita.

Esta Infraestructura Mundial de Información en Biodiversidad (GBIF) es una organización intergubernamental que nació en 2001 y en la que colaboran, actualmente, 53 países y 43 organizaciones internacionales. Se estructura como una red de nodos nacionales con una secretaría internacional, que está ubicada en Copenhague, Dinamarca.

El director del BEA, Guillermo García, ha señalado que el sistema desarrollado cumple con los estándares fijados internacionalmente para el intercambio de información de especímenes y de observación de colecciones de historia natural, por lo que esperan que la aplicación pueda evolucionar y desarrollarse para añadir funcionalidades, así como capacidades científicas y, por ello, en el BEA ya están introduciendo en la ACM varios parámetros que permitirán filtrar los recursos genéticos en función de su aplicabilidad industrial.

Con la puesta a disposición de toda la comunidad internacional, tanto científica como de empresas interesadas en la aplicación de las algas, el BEA suma a su potencial un nuevo valor añadido de gran alcance, subrayó Reina.