¿Donald Trump saboteará el acuerdo climático?Si ya vimos que Donad Trump era un negacionista climático que espantaba a los científicos siendo candidato a la presidencia de los Estados Unidos, una vez electo, las consecuencias podrían ser mucho más que una anécdota, propia de una reñida campaña electoral.

Ahora, la cuestión cobra tintes que bien pueden tacharse de dramáticos, en línea con algunos de los titulares que han dedicado a su elección medios como The New Yorker (“Una tragedia americana”) o el Huffington Post, con su “Luto en América”. O, aún mejor, tratándose del cambio climático, un problema global, aludamos el titular que le dedica el periódico británico Oldham evening chronicle (“Sueño americano, ¿pesadilla del mundo?”) o Le Figaro, cuando afirma que “La elección de Trump sumerge al mundo en la incertidumbre”.

Aplicado al cambio climático, el problema no es precisamente la incertidumbre, sino todo lo contrario, si nos atenemos a lo proclamado a lo largo de la campaña por el polémico magnate, próximo presidente de los Estados Unidos. Sus palabras dejaron clara la posición de este “empresario exitoso”, tal y como él mismo se define, sin experiencia política y seguro de conseguir “lo que mi ego quiere”.

Frenazo y retroceso

Hombre de acción que abomina de los políticos porque “hablan y no actúan” y son “lo contrario a mí”, afirma el empresario, que ha cimentado su fama con faraónicas obras en Manhattan, como la Torre Trump, un rascacielos en plena Quinta Avenida, con una cascada interior, entre un mar de lujos. Una obra que más pronto que tarde podría acabar sepultada por las olas, según pronostica la ciencia.

¿Donald Trump saboteará el acuerdo climático?
Pero, todo sea dicho, esta no es una cuestión que preocupe en absoluto a nuestro midas que, como mínimo, ocupará la Casa Blanca los próximos cuatro años. Que, en suma, todo apunta a que detendrá el reloj en la lucha contra el cambio climático de uno de los países claves para lograrlo.

Tratándose de un problema que no espera, que requiere respuestas para ayer, solo puede esperarse lo que se obtiene cuando uno espera sentado. O, lo que es lo mismo, según advierte la ciencia por activa y por pasiva, no podemos permitirnos hacerlo si queremos evitar un auténtico drama para el planeta.

Estados Unidos, en particular, no puede permitírselo, con el perjuicio global que ello supone. No solo por tratarse de uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero, sino por ser el país más poderoso del mundo, con lo que ello supone como referencia y motor a la hora de tomarse decisiones de índole tanto nacional como internacional.

¿Donald Trump saboteará el acuerdo climático?
En concreto, podría quedar sin cumplimiento el acuerdo al que llegaron Barack Obama y el presidente chino Xi Jinping en 2014, por el que ambos comprometían a reducir drásticamente las emisiones. Si el líder republicano no garantiza su cumplimiento, como bien podría ocurrir, ello afectaría tanto a su socio asiático como a otras economías emergentes. Recordemos que la mayoría conservadora de la Corte Suprema de Estados Unidos bloqueó en febrero el Plan de Energía Limpia, de cuya adopción depende aquel.

Un acuerdo histórico en peligro

Sin que Obama sea un ejemplo en gestión ambiental (recordemos su apoyo a Shell para perforar el Ártico), no pueden dejar de reconocérsele importantes logros. Entre otros, su histórico plan contra el cambio climático o la creación de una inmensa reserva marina.

¿Donald Trump saboteará el acuerdo climático?
Mientras Trump supone un frenazo y retroceso a la lucha contra el cambio climático, Hillary Clinton representaba un continuismo estupendo para la buena marcha del acuerdo climático galo. No interferir hubiera bastado.

La participación activa de los Estados Unidos en las dos últimas reuniones climáticas, tanto la COP21 parisina como la que está celebrándose ahora en Marruecos (COP22), que se clausurará el 15 de noviembre. Ambas cumbres históricas, la primera por lograrse el tan ansiado y necesario Acuerdo climático, en vigor desde hace apenas unos días, como la actual, en la que se empiezan a concretar cuestiones necesarias para pasar a la acción.

Un contexto tan positivo para afrontar el cambio climático como también frágil e incipiente, lleno de complicaciones. Un momento histórico que podría verse truncado si, tal y como afirmó Trump en campaña, cumple su promesa de “cancelar” el Acuerdo de París. Simplemente, porque lo considera “malo para los negocios de Estados Unidos”.

¿Donald Trump saboteará el acuerdo climático?
Sin embargo, no podrá hacerlo. Detener el acuerdo que han firmado 193 países no está en su mano, por muy influyente a nivel mundial que sea la presidencia de la gran USA. Eso sí, que el país no cumpla con el compromiso adquirido en la capital francesa, posteriormente ratificado en Nueva York y ya vigente sí podría condenarlo al fracaso.

Retirarse del plan significaría darle un golpe prácticamente mortal a un programa global que pretende coordinar la acción global sobre el clima para afrontar un problema realmente serio. Ni más ni menos que todo un desafío para la supervivencia de la humanidad.

Saboteo por activa o por pasiva

Sabotearlo es posible por activa o por pasiva. Tanto abandonándolo a las bravas, como aprovechando los laxos plazos que se incluyen en el mismo pacto. O, por ejemplo, actuando con negligencia.

¿Donald Trump saboteará el acuerdo climático?
Por contra, los hidrocarburos seguirán siendo una de las claves de la economía para así fomentar su competitividad a corto plazo. Aunque ello signifique pan para hoy y hambre para mañana. En concreto, su objetivo a nivel energético, como también dijo, se centra en fomentar los hidrocarburos, lógicamente, en menoscabo de las energías renovables.

Si las cosas van por este camino, los tímidos avances realizados por Obama en este sentido se verían paralizados. Es más, la vuelta atrás a golpe de normativas favorables al uso (y abuso) del crudo probablemente pasaría factura a las relaciones internacionales estadounidenses.

Aún es demasiado pronto para saber qué hará, pero una cosa es cierta: el pacto climático está en peligro. Sea como fuere, a día de hoy el futuro de nuestro clima está en manos de un negacionista climático extremo. El futuro presidente de una nación esencial para frenarlo opina que el calentamiento global no existe sino como un “invento de los chinos” para frenar la economía americana y favorecer la suya.