Donar o reciclar juguetes
Ya pasó el atracón navideño, los excesos de consumo y comida. Los niños han recibido sus regalos y, en muchos casos, ya se han cansado de ellos. Las habitaciones han quedado llenas de juguetes que no se usarán nunca más. A no ser que se donen. Al fin y al cabo, el espacio de una casa es finito y, además, se puede dar una alegría a niños cuyos padres no pueden permitirse comprar juguetes. Donar juguetes es ayudar a que se reutilicen. Regalar juguetes es ecológico.

Hay organizaciones que recogen juguetes, las obras sociales de algunas empresas, parroquias, algunas ONG, etc. En España, esta Navidad, aun con la crisis, se gastarán, de media, entre 50 y 70 euros en juguetes por niño. Eso es la media. Algunos gastan mucho más… y otros no tienen nada para gastar.

Algunas instituciones que recogen juguetes en España son las siguientes:

  • Cáritas: cuenta con muchos puntos de recogida en todo el país. En su web se pueden consultar las sedes más cercanas.
  • Cruz Roja: trabaja a nivel local, a veces, ubica puestos en la calle.
  • Mensajeros por la Paz y la Fundación Antena3: colaboran con la cadena de tienda de juguetes Imaginarium. Sólo hay que llevar los juguetes en una caja de zapatos a cualquiera de sus tiendas.

Juguetes que ya no valen

Algunos juguetes han sido muy usados (es lo preferible, en realidad) y acaban estropeados, inservibles y, en ocasiones, pueden llegar a ser un peligro para los más pequeños. ¿Cómo se desechan? Nueve de cada diez, acaban en vertederos. Muchos de ellos, son residuos contaminantes, ya que tienen componentes electrónicos o pilas. Por ello, no se deben arrojar al contenedor amarillo a no ser que estemos seguros de que no tiene ninguna pieza electrónica. Ante la duda, lo preferible es llevar los juguetes a un punto limpio, donde procederán a su correcto tratamiento como residuo.

Donar o reciclar juguetes
Las pilas, por otra parte, se deben extraer y tirar en el contenedor correspondiente. Son especialmente tóxicas, contaminantes y peligrosas para la salud y el medio ambiente. Por ejemplo, el mercurio de una pila alcalina puede contaminar 175.000 litros de agua y una pila botón, hasta 600.000. Las pilas recargables son una buena idea porque duran más tiempo.

Con los dispositivos electrónicos ocurre algo similar. Si aún funciona, lo mejor es donarlo. Y, si está estropeado, se pueden llevar a tiendas de telefonía, de tecnología o al punto limpio.