Dónde comprar carne ecológica
Hasta que no se encuentran los establecimientos adecuados por precio y calidad, comprar carne libre de antibióticos y hormonas, procedente de animales de ganaderías ecológicas certificadas parece una misión imposible.

A menudo son más lo problemas de logística que de bolsillo los que nos hacen desistir y, pese a que comprar carne ecológica puede ser toda una odisea, también es cierto que una vez se localizan los puntos de venta que nos interesan, todo se vuelve mucho más sencillo.

Hasta que la carne ecológica no sea un producto de la típica tienda de esquina o de los grandes supermercados, adquirirla será un pequeño dolor de cabeza. Eso sí, lo cierto es que gracias a la red, comprarla online y recibirla a domicilio facilita bastante las cosas.

Puesto que la carne es un producto fresco, excepto si acostumbramos a congelarla, su compra requiere una cierta cercanía o regularidad de compra. Por lo tanto, sería recomendable indagar cerca de nuestra zona, preguntando en carnicerías y en mercados, requiriendo siempre el logo.

Carne ecológica a domicilio

Como hemos apuntado, la carne ecológica a domicilio es otra interesante opción. Encontraremos tiendas online que efectúan envíos desde pequeñas cantidades (medio kilo o un kilo) hasta cajas. Algunas de ellas son supermercados especializados en artículos bio o carnicerías online, también hay ganaderías que lo hacen directamente, sin intermediarios.

Aunque a día de hoy es como buscar una aguja en un pajar, no descartemos la posibilidad de que en breve los grandes supermercados incluyan carne ecológica fresca entre sus productos bio o sus líneas ecológicas de marca blanca. En este caso, la compra de este tipo de carne podría hacerse cómodamente, desde casa o in situ, junto a otros productos.

Dónde comprar carne ecológica
Y por último, sugiero una reflexión: la carne ecológica puede ser interesante desde un enfoque animalista (aunque todo matadero equivale a maltrato) y de una mayor salud del consumidor, pero lo cierto es que sale por un pico y su producción no deja de ser un despilfarro de recursos. Aparte de que el bienestar de un animal está lejos de las granjas, el dato más representativo podría ser el siguiente: con una sóla vaca un ser humano vive durante casi un año, mientras que los cereales que comió esa vaca durante su vida lo alimentarían diez veces más, alrededor de una década. Ahí lo dejo.