Dónde están los residuos del Prestige
Hace diez años que se produjo el desastre del Prestige, decenas de miles de toneladas de petróleo mancharon las costas de Galicia y otras comunidades autónomas españolas, arena, piedras, plantas… todo quedó cubierto del ya tristemente célebre chapapote. Voluntarios de todo el país (incluso algunos procedentes de otros países) fueron, días después, a limpiar la costa gallega. Retiraron miles de toneladas de restos de petróleo, arrojándolas a camiones.

¿Dónde están acabaron esos restos del Prestige, dónde está ahora el chapapote gallego? ¿Se han tratado de forma adecuada esos residuos? Según la organización ecologista Adega (Asociación para la Defensa Ecológica de Galicia), es “un asunto oscuro aún sin resolver”.

El tratamiento (o quizá sería mejor decir el no tratamiento) de los residuos del Prestige que contaminaron las playas de Galicia en 2002 es un episodio más de la dejadez y la incompetencia de las administraciones. En algún caso, no sólo sería una cuestión de incompetencia política (lo que, lamentablemente, ya ni siquiera puede sorprender), sino que podrían estar produciéndose, además, ilegalidades.

La organización ecologista asegura que, de las 90.000 toneladas recogidas, unas 10.000 aún no se han tratado adecuadamente. Los residuos se encuentran almacenados de forma ilegal en unas balsas en la localidad de As Somozas. La normativa de residuos y suelos contaminados obliga a tratar estos desechos en un plazo máximo de 6 meses. Los del Prestige llevan diez años.

Por otra parte, las 80.000 toneladas tratadas por Sogarisa, se incineraron. Fueron 956 toneladas de plásticos y 482 de fuel. Esto representa un 10,2% y un 7,5%, respectivamente. Así que la organización ecologista se pregunta dónde está el resto de los plásticos y del fuel. Según sus cálculos, el 91% de los plásticos y el fuel acabó en una escombrera. En fin, 24 millones de euros malgastados, ya que no sirvieron para resolver el problema medioambiental de los residuos.

Informes incompletos y contradictorios

En realidad, ni siquiera se sabe dónde acabaron algunos de estos residuos, ya que los datos oficiales y las informaciones de prensa sobre el destino de los desechos son contradictorios e incompletos.

La propia Xunta ha reconocido que unas 10.000 toneladas siguen esperando ser tratadas, almacenadas en balsas por Sogarisa en As Somozas. Los Gobiernos español y gallego se deben poner de acuerdo para pagar los 3 millones de euros que cuesta el proceso. Diez años después, es un asunto que les preocupa poco. Diez años después no ha habido ninguna renuncia política, nadie se responsabilizó del desastre. El juicio acaba de empezar. ¿Servirá de algo?