Dos osos negros se pelean en un jardín en Florida
¿Un par de osos en el jardín dándose de bofetadas? A los vecinos que grabaron la escena les sorprendió más la pelea que su presencia. Como muchos de los habitantes de Florida, este vecindario de la ciudad de Longwood, cerca de Orlando, está acostumbrado a que los osos entren en sus jardines o, por ejemplo, a verlos deambular por las carreteras próximas. De hecho, muchos de ellos mueren atropellados, pero en este caso, por suerte, no hubo nada que lamentar, excepto unas cuantas begonias destrozadas.

El vídeo de los juegos que se gastaba la pareja mal avenida de enormes osos negros fue grabado por un vecino de Longwood (en el centro de Florida). Lejos de entrar en pánico por ver a esas criaturas furiosas delante de su casa, filmó el momento tan campante, pues lo cierto es que desde hace unos años los osos son parte de la vida cotidiana de la gente que vive en la región.

La escena merecía un vídeo, sin duda. Porque, si bien es cierto que los osos negros (Ursus americanus) son casi como de la familia allí, resultaba insólito ver a aquellas dos bestias de dos metros de altura y 400 kilógramos de peso enzarzados en una pelea por quién sabe qué. Tal y como cuenta su autor, un joven llamado Clayton Snell, tuvo la suerte de mirar por la ventana justo cuando uno de los osos le daba un mandoble al otro en el jardín de en frente de su casa. No podía creerlo. Reaccionó al momento y corrió a por la cámara, logrando inmortalizar un momento que ha dado la vuelta al mundo.

Sin protección en Florida

Los osos negros también son noticia en Florida por dejar de ser una especie protegida. Eso no significa que pueda cazárseles. Sigue siendo ilegal herir o matarlos, así como confinarlos o comercial con ellos. Sin embargo, se ha levantado la protección especial de la que gozaban hasta ahora porque ya hay demasiados.

Actualmente, podría haber alrededor de 3.500 osos en el estados de Florida, consecuencia del éxito de los planes de protección aplicados en los últimos años. Sin embargo, el aumento por diez de su número ha provocado problemas de convivencia con la población. A partir de ahora, las autoridades locales están educando y aconsejando a la población para enseñarles a convivir con ellos. Todo un ejemplo de respeto animal, pero conlleva una serie de riesgos que, lógicamente, no siempre son fáciles de asumir.