Ecologistas mexicanos llegan a España para defender Cabo Pulmo
Varios representantes de organizaciones ecologistas mexicanas han cruzado el Atlántico para llegar al origen del problema. Han llegado a España para denunciar el macroproyecto turístico llamado Cabo Cortés, que promueve la empresa española Hansa Urbana en la región de Baja California Sur, en México. La globalización (y especulación) urbanística no puede evitar la protesta en las puertas del verdadero (aunque no único) culpable de este desprecio por el medio ambiente.

El proyecto Cabo Cortés tiene previstas tantas habitaciones hoteleras como todo Cancún. Además, está proyectado en una zona que limita con el Parque Nacional de Cabo Pulmo, uno de los ecosistemas mejor conservados de todo el Golfo de California, que también se conoce con los nombres de mar de Cortés y mar Bermejo, y que comparten los estados de Sonora y Sinaloa, al noroeste de México.

El proyecto hotelero de Cabo Cortés consta de 27.700 habitaciones, dos campos de golf y un puerto con casi quinientos espacios para amarrar barcos. Además, hay proyectadas lagunas, canales, un aeropuerto privado y otras infraestructuras para apoyar la actividad turística. En total, Cabo Cortés puede albergar más del doble de habitantes que la población cercana más importante, la localidad de Los Cabos. Un proyecto, pues, contrario tanto a la sostenibilidad medioambiental como a la económica.

La superficie sobre la que se plantea construir Cabo Cortés es casi limítrofe con la parte norte del Parque Nacional de Cabo Pulmo, una paraíso natural que alberga una gran cantidad de especies marinas y donde se encuentra el único arrecife de coral vivo de la parte septentrional de América, siendo el único arrecife duro de toda la península de Baja California y uno de los tres únicos arrecifes vivos de que quedan en toda Norteamérica. Se calcula que la edad de este arrecife es de unos 25.000 años. En la actualidad, es uno de los ecosistemas mejor conservados del Golfo de California.

Cabo Cortés tendría, por tanto, un impacto medioambiental irreparable sobre la zona. Entre otros impactos, se llegaría a sufrir escasez de agua, movimientos de tierra o alteración de la franja de dunas costeras. No sólo son los grupos ecologistas los que protestas por el megaproyecto turístico, sino también organizaciones sociales locales, que denuncian que la autorización para levantar el proyecto viola la legislación local y la nacional.

Los ecologistas mexicanos denuncian que, la empresa Hansa Uraban, ante la crisis de España, buscan nuevos negocios y especulaciones en otras tierras. Un turismo depredador.