Economía basada en petróleo, un sistema absurdo
El precio del petróleo sigue subiendo, lo que repercute en la economía mundial, una economía totalmente dependiente de esta fuente de energía. El ciudadano lo paga. Suben los precios, y no sólo de la gasolina. Para algunas empresas es difícil mantenerse a flote cuando se produce un alza de los precios de los carburantes. Pero, en algunos países, como Estados Unidos, los ciudadanos pagan doblemente por el precio del petróleo: su Gobierno subvenciona a las empresas petroleras o al uso de sus derivados.

¿Y qué ocurre con las compañías petrolíferas? ¿Se encuentran en pérdidas, ven peligrar su negocio, están con el agua al cuello? Todo lo contrario. Las cinco grandes empresas petroleras, es decir, Exxon, Shell, BP, ConocoPhillips y Chevron, han publicado sus primeros informes de beneficios y todas ellas, de media, aumentaron sus beneficios un 42% respecto al año pasado.

De las citadas empresas, Exxon es la que más ha aumentado sus beneficios, que han llegado hasta más de 10.000 millones de dólares en el primer trimestre del año. Mientras, el Gobierno les concede subsidios y subvenciones, por mucho que critique -o incluso llegue a interponer una demanda por delitos al medio ambiente- a estas empresas cuando, por ejemplo, se produce algún vertido como el del golfo de México.

Habría que imaginar la hipótesis de qué pasaría si las petroleras perdieran su poder. Todo ese dinero que, en Estados Unidos, va a parar a estas enormes multinacionales, podría ir a parar al ciudadano. Se calcula que cada estadounidense podría percibir, directa o indirectamente, unos 110 dólares cada tres meses. Además, habría que sumar el dinero ahorrado en la limpieza de vertidos. Sin olvidar que todo el planeta se ahorraría el coste medioambiental que supone cada uno de estos vertidos.

Otro dato. El coste promedio para producir un barril de petróleo, y esto incluye la exploración, el desarrollo, la extracción y los impuestos, es de, aproximadamente, 30 dólares, según un estudio de la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Al ciudadano se lo venden por unos 113 dólares. Ahora se comprenden los pingües beneficios de las compañías petroleras.

Se continúan explorando regiones en busca de nuevos yacimientos, se siguen transportando millones de toneladas de petróleo cada año por todo el planeta con el riesgo de que se produzcan nuevos vertidos, mientras el precio sube y sube, el ciudadano lo paga y las empresas que contaminan aumentan cada vez más sus beneficios. Un sistema absurdo.