Economía verde: modelo ecológico de futuro
Como su propio color indica, la economía verde es la gran esperanza para acabar con el actual modelo capitalista, basado en un paradigma destructivo que nos aboca a recesiones cíclicas, a una endémica desigualdad social y a una explotación de los recursos del planeta que no tiene vuelta atrás.

Aunque el concepto es mucho más complejo, básicamente la economía verde se sustenta en un modelo económico que busca un progreso sostenible basado en un sistema económico orientado a solucionar problemas ambientales y sociales de una forma más respetuosa con el entorno y el ser humano.

Solucionar problemas sin salida

Puesto que el paso a una economía verde requiere de cambios radicales y éstos no van a acontecer de un día para otro, y mucho menos a iniciativa de los poderes establecidos, ésta sólo puede ir abriéndose paso a través de los avances en determinados sectores clave. Además, claro está, del empuje que puedan dar la ciudanía y los emprendedores con conciencia ambiental y acciones innovadoras en pro de una política económica sustentable y sostenible.

Uno de sus principales motores, por lo tanto, son las energías renovables, cuyo protagonismo es creciente, si bien el uso del carbón sigue imprable. Según un infomrre de la Agencia Internacional de Energía (AIE), por mucho que las energías verdes ayuden a frenar el cambio climático y a tener un planeta más limpio, las emisiones de carbono y la contaminación atmosférica no cesa de aumentar a consecuencia de un desmedido consumo de carbón.

Economía verde: modelo ecológico de futuro
A su vez, los recursos naturales permanentes como el viento, las mareas, la geotermia o la luz solar son inagotables, por lo que supondrían una alternativa de futuro viable en sutitución de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), así como de la no menos nefasta energía nuclear.

Sólo la energía geotérmica cubriría el consumo eléctrico de la humanidad durante los próximos 13.000 años. Su enorme potencial es sólo un ejemplo de las posibilidades que nos brindan las renovables y que, lamentablemente, estamos dejando pasar.

Idealmente, también se aspira a la sustitución de la perjudicial energía hidroeléctrica para devolver al planeta el equilibrio en el ciclo del agua, lo que revertiría en favor de los ecosistemas a nivel global.

Como recurso escaso, fundamental para la vida, la economía verde replantea el abuso del agua en la actual agricultura intensiva (el 75 por ciento del consumo total del agua se consume en la agricultura), sin olvidar que el 20 por ciento del agua dulce se utiliza para uso industrial, otro problema que constituye un callejón sin salida.

Economía verde: modelo ecológico de futuro
Por otro lado, la economía verde es un filón laboral que podría acabar con problemas de desempleo en todo el mundo. Tengamos en cuenta que el 40 por ciento de los 211 millones de parados en el mundo son jóvenes entre 15 y 24 años. Al tiempo, el modelo ecológico se considera un motor económico anticrisis con grandes potencialidades.

Ya sea mediante un modelo productivo ecológico y local que aproveche la globalización sin asumir los problemas sociales y ambientales que crean las grandes multinacionales o a través de la explotación de las renovables (biomasa, geotérmica, solar, eólica, etc.), pongamos por caso, se lograría un impulso económico sostenible.

Favorecer a las renovables y facilitar el autoconsumo también permitiría conservar los recursos finitos, habida cuenta de que el 60 por ciento de los productos y servicios provenientes de los ecosistemas han sido utilizados de forma insostenible en todo el mundo.

Apostar por la vida

La inversión verde trae grandes ventajas a través de la introducción de las energías limpias, lo que supone un cuidado ambiental, al tiempo que reactivaría la maltrecha economía, pues apostar por la vida también es un negocio.

Economía verde: modelo ecológico de futuro
Las oportunidades que ofrece la economía verde tienen innumerables ejemplos que demuestran su conveniencia. Si hablamos de cifras, ya son 2,3 millones los habitantes en el mundo que trabajan en el sector de la energía renovable, mientras el 25 por ciento de los residuos es reutilizado o reciclado.

De hecho, hacer negocio con los residuos para generar energía o para otros usos tiene un éxito tal que incluso se exporta la basura de otros países. Y, por otra parte, según la prestigiosa consultora Avant Guide Institute la conciencia ambiental es tendencia, con aumento del ecoturismo de un 20 por ciento anual, entre otros indicadores similares.

A pesar de las fuertes resistencias que impiden un avance, también es cierto que son numerosos los indicadores que hacen ser optimistas. Entre otras estadísticas favorables, el procesamiento de materiales reciclables sostiene 10 veces más empleos que los vertederos o incineradoras.

Economía verde: modelo ecológico de futuro
Por su parte, tan sólo en Brasil, China y EEUU la industria del reciclaje emplea a 12 millones de personas y la contundente cifra de 410.000 millones de dólares es el valor anual aproximado del mercado mundial para los residuos.

El objetivo de la economía baja en carbono, realmente verde, en suma, no es otro que preservar el planeta, generar mayor bienestar personal y menos desigualdades sociales sin renunciar a un desarrollo económico a largo plazo. Es decir, su meta es erradicar la pobreza mediante la inversión en sectores verdes que crean un empleo más equitativo.

En última instancia, de nosotros depende el futuro. Según viene advirtiendo la ONU desde hace años, esta transformación debe producirse en sectores como la producción de energía, la producción agrícola y las tecnologías. Sin embargo, tener las tecnologías no es suficiente. El cambio sólo es posible cuando el mundo se conciencie de que esa transición es necesaria.

Economía verde: modelo ecológico de futuro
La llegada de la economía verde tendrá el mismo impacto socioeconómico que tuvo la revolución industrial, señala la ONU, pero esta vez el tiempo apremia, por no hay años y años, como los hubo entonces, para implantarla. De lo contrario, no podremos evitar una catástrofe planetaria.

Según advierte la ONU, la humanidad está a punto de hacer quebrar los límites de la sostenibilidad planetaria mediante el cambio climático, la pérdida de diversidad biológica y la perturbación de procesos medioambientales que son fundamentales para la supervivencia. La solución es bien conocida, y sólo se encuentra por la senda de la sostenibilidad, de una economía respetuosa con el medio ambiente. La cuenta atrás hace tiempo que comenzó. Tic, tac, tic, tac…