Ecuador da luz verde a la extracción de petróleo en la reserva de Yasuní
Todo está listo para poner negro sobre verde o, lo que es lo mismo, para que Petroamazonas inicie sus actividades para la explotación de la reserva natural Yasuní, declarada en 1989 parte de la Reserva Mundial de la Biosfera por la ONU.

Irónicamente, la licencia para la extracción de crudo se ha firmado esta semana, coincidiendo el Día Internacional de la Biodiversidad Biológica y un día después de que la agrupación Amazonía Vive consiguiera anular la consulta popular que iba a decidir su explotación.

Ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos en los últimos años, era fácil imaginar este desenlace. Después del utópico y fracasado intento de salvarlo, según la Iniciativa Yasuní ITT a cambio de una compensación económica a través de donaciones a nivel mundial, ya no hay opinión popular que valga. Desde que el gobierno de Rafael Correa la dio por terminada en agosto de 2013 comenzó la cuenta atrás para el inicio de la explotación petrolera en la zona.

Amenaza su rica biodiversidad

Aunque sólo afectará a un 0.1 por ciento del parque nacional, serán 10 km² y, a cambio, se obtendrán 600 millones de dólares anuales durante 30 años. Un buen negocio para las arcas del Estado pero un desastre natural en una de las zonas más biodiversas del planeta, el hogar de alrededor de 567 especies de aves, 173 de mamíferos, 105 de anfibios, 83 de reptiles, 382 especies de agua dulce y una flora de cerca de 1.600 especies de plantas. Ello supondrá, además, una tremenda fuente de emisiones de gases de efecto invernadero.

Ecuador da luz verde a la extracción de petróleo en la reserva de Yasuní
Todavía se desconoce cuál será el proceso de explotación, ya que no se especifica en los informes ni en el contrato firmado. Tampoco se ha escuchado a los colectivos que siguen intentando detener la acción con protestas e impugnaciones. Las frases grandilocuentes y populistas no han faltado, sin embargo. No tiene precio la declaración de la ministra del Ambiente, Lorena Tapia, tras la firma de la licencia para Tiputini y Tambococha, ambas con una biodiversidad sin parangón a nivel mundial:

Pasaremos de la economía de recursos finitos a la economía de recursos infinitos, aquella basada en la mente y el conocimiento del ser humano, pero sin el absurdo de rechazar el aprovechamiento de nuestros recursos naturales y ser mendigos sentados en costales de oro.